lunes, 19 de enero de 2009

De trivialidades varias...
















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Entré en uno de los enormes ascensores de la planta baja y me pareció raro que estuviera vacío. Seguramente los otros dos acaban de despegar abarrotados. Un segundo antes de cerrarse las puertas entraron dos señoras de la limpieza con su carro lleno de enseres. Me saludaron con un gesto. Me sentí molesta por la invasión. Y más todavía, al comprobar que no marcaban destino en el plafón de botones. Eso quería decir que las tendría que “soportar” todo el viaje ¿Porqué molesta tanto que entre alguien en el ascensor en el último momento? Una de dos, reminiscencias de un pasado atávico totalmente territorial, o es que soy una borde -pensé- . Las mujeres hablaban entre ellas con familiaridad y me echaron un par de rápidas ojeadas, sin intención alguna.

El ascensor, es un ingenio en el que se viaja de forma muy breve, en un espacio muy reducido y con una distancia de cortesía muy escasa. Todo eso, nos hace desarrollar comportamientos singulares para suplir esas carencias. Dependiendo de la idiosincrasia de cada individuo y con arreglo a si se va en compañía, o no, los comportamientos son distintos.

Si se va acompañado, se acostumbra a seguir la conversación pero de forma entrecortada, como en clave. Y se mira de reojo, controlando si alguien escucha. Que está claro que sí - está lleno de oyentes forzosos- así pues, ¿porque hablar si no se quiere ser oído? Y en según que individuos, aprovechando el público - que no tiene forma de inhibirse- se realiza una exhibición total. Hay casos, como en el de algunos* adolescentes, que rozan el histrionismo. Se podrían establecer grados. Aunque también los hay que interrumpen la charla y optan por ir en silencio hasta destino. Con alguna mirada cómplice, según quien entre… pero el de estos últimos, es un viaje sin tensión escénica.

Algo muy distinto sucede con los viajeros solitarios.

Muchos se remueven inquietos, como en un intento vano de marcar su área y fruncen imperceptiblemente el entrecejo, intentando mirar a la nada. De la que están llenitos todos los ascensores… ¿a qué si?

Los hay que se ensimisman, o lo hacen ver, en el teléfono móvil, en algún Diario, o en las mismísimas musarañas. como dando a entender … yo siempre tengo cosas que hacer…

También, quien se mira al espejo en perspectiva, en diferentes planos, pero como disimulando… que digo yo… ¿paqué? Si te estamos viendo todos…

Luego están los que hablan del tiempo… eso, si no va muy lleno…
Los que se miran las manos, especialmente las uñas, los zapatos y al espejo alternativamente. En un… ¡yo, a lo mío!

Los que no apartan la vista del panel de situación del aparato, como si diese los resultados de la quiniela o de la bolsa… y resoplan suavemente de tanto en tanto….
Y los que se traga la tierra. Cuando los ves bajar, te preguntas ¿Dónde se ha montado éste? Yo les llamo las “panteras rosas”

Servidora que es muy suya, y a falta de algo mejor en que emplear el tiempo, tiene la manía de mirar los zapatos de todos los que entran e intenta adivinar a través de ellos, donde van o a que se dedican. Y viceversa.
Por ejemplo, las dos mucamas que entraron conmigo en la planta baja, era evidente a que se dedicaban. Así que antes de mirarles los zapatos, las imaginé a ambas con calcetines de media por debajo de la rodilla, calzando zapatillas de lona y con un ligero tacón de “coja” de goma maciza. ¡Pozí! Sólo que las de una de ellas, eran destapadas en la parte trasera. Normal. Calzado cómodo para estar muchas horas de pie y en movimiento.

En el tercero, a través del espejo, vi entrar a un nuevo invasor. El portafolios de piel, el pelo engominado y la corbata a la última me hicieron pensar en mocasines de marca, negros o granates y calcetín del mismo color. Como el cinturón era granate, me incliné por ese color. ¡Eh Voilà! ¡Pleno!

En el quinto, entró un muchacho de unos veintipocos y detrás de él una niña pequeña con sus padres.

A ver…

El muchacho tenía pinta de ser de algún servicio o de mantenimiento, seguro que iba con bambas, pero no de marca, ni muy limpias… Bingo! le delataba el sobre de una conocida mensajería y el casco. En cuanto a la familia… iban arreglados como para asistir a una ceremonia… Así pues… “merceditas de charol” y calcetín blanco para la pequeña, la madre de tacón fino y medias transparentes y el padre, rollo… Sebagos negros de cordones, suela de cuero y calcetín del mismo color. Nueva diana.

¡Jo! –pensé- si me pagaran por esto, me forraba!

Al ir llenos, todo el mundo había prescindido ya del saludo. Cuando se detuvieron de nuevo en el décimo y entraron dos “ragazzas” de veintipocos, hubo un nuevo reajuste del espacio. Sólo las veía de cintura para arriba… pero rápidamente les adjudiqué : tejanos y botas de caña alta… Bueno, con ellas tampoco hacía falta ser un crack…. Una las llevaba por dentro de los pantalones y la otra por fuera… -este año, las botas son uniforme entre las más jóvenes-

A punto de perder ya, cualquier distancia de cortesía, entró una abuela, apoyándose en su bastón, con sus manitos de cordones en tafilete hechos a medida y en los que se distinguía claramente un alza.

Y detrás de la anciana entró Él. Edad indefinida, cazadora negra de piel, pantalones marengo de pinzas, jersey de cuello alto… hummm! A punto ya, de adjudicarle unos mocasines negros… ¡Oh my God! me quedé muda de asombro. Zapatos grises y calcetines marrones… No pude evitar alzar la vista, para mirarlo directamente a la cara a través del espejo.

Mmmmm ¿Dónde venden zapatos grises de caballero?
¿De dónde ha salido este espécimen?
¿Quién es?
¿Dónde va de esta guisa?
¿Y a que dedica el tiempo libre?
Gris y marrón... ¡Qué inquietud! ¡Qué desazón!
Está claro que el factor sorpresa, nunca puede faltar en ningún análisis… ¿o debería decir el factor frikie?
¿Y quién es el frikie él o yo?
¿Aparte de una borde, seré una elitista gilipollas de la estética?
¡Ya lo tengo! Es daltónico! ¿de gris y marrón?
Pues va ser que no…
Será que ya no estoy al loro… será… ¿qué será … será…?

Por fin, se produjo la desbandada de la llegada a destino. La mayoría nos dirigimos hacia la espléndida cafetería, a reventar, en aquella hora punta de almuerzos. La pequeña y sus padres, hacia el salón Magnolia, donde se anunciaba un enlace matrimonial. El mensajero, siguió la indicación de un rótulo, donde se leía “oficinas”. Y “mis zapatos grises”, a los que no podía sacar ojo, desaparecieron tras una puerta donde rezaba un cartelito de “Privado”.

Me pasé el resto de la tarde mirando los zapatos de cuanto hombre me crucé… Nada! Tutti colori, menos gris…
El enigma, quedó solventado a la mañana siguiente al salir del Hotel, en que me lo tropecé de nuevo… con el uniforme GRIS de los Conserjes…

¡Aaaaah! acabáramossssss,
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*(algunos quiere decir, algunos. No todos)

45 comentarios:

  1. A mi más que la indumentaria, cuando entro en un ascensor, no sé porqué motivo, pero chica, parece que se me activa de forma desmedida el olfato, y entonces huelo. Huelo a colonias sobre limpio, colonias sobre sucio, tabaco retestinado sobre sucio, tabaco sobre limpio y a limpio limpio, sin más... oye, lo que me cuesta oler!. En fin, no soporto los espacios pequeños donde se invade mi espacio vital.

    Chica, felicidades, creía que era muy observadora, pero te llevas la palma!

    Besitos

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  2. Jaja, me has recordado la de veces que cuando vivía en comunidad, en un sexto piso, bajaba con alguién y por esa descortesía me aprendí de memoria el peso máximo autorizado...

    Besos....

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  3. Qué buena observadora y qué buen relato!
    Todo lo que nos contás es absolutamente cierto!
    Por suerte no tomo ascensores a menudo...desde ahora temeré ser observada...por vos!

    Un beso, y gracias por tu visita!

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  4. Me encanta la gente tan observadora!!
    Y los zapatos son algo taaaan interesante...
    Yo odio subir en ascensor... hasta un cuarto piso no me cuesta ningún esfuerzo, vivo en un primero y en la facultad como máximo tengo que subir eso, 4 pisos...
    No me gustan porque a mí me pasa como a Adriana, pero yo tengo el olfato siempre muy activado, a veces creo que tengo una enfermedad o algo, porque es excesivo, y me molestan mucho determinados olores... no quiere decir que todo el mundo huela mal, sino que no me gusta estar subiendo en un ascensor y empezar a oler algo que me desagrade en exceso... así que subo andando...

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  5. Pues a mí lo que más me molesta de los ascensores es cuando tienes que subir a un sexto y el individuo/a, aprieta el botón a toda pastilla para subir antes de que tú llegues.... y hace como que no te ha visto! Grrrrr
    Observadora... si cuando yo digo...jejeje

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  6. ¡Jajajajaja!
    Me ha encantado tu análisis de los elevadores (o del comportamiento de los individuos que viajan en el elevador).
    Pues ya somos dos, a mi también me pone borde que alguien tenga una combinació espantosa... sobretodo cuando están vestidos con traje de etiqueta y medias blancas O_O Es un espanto!

    ¡Besotes, guapa!

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  7. Me disfruté de principio a fin tu viaje por el elevador, asintiendo a cada tanto tus descripciones sobre la conducta humana. Admiro tu capacidad de observación, qué post más simpático.

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  8. Qué desilusión, ¿verdad, Cristal? Sólo era un conserje, no un daltónico o alguien raro e interesante.
    No me gustan los ascensores, precisamente por evitar esas situaciones, prefiero las escaleras, donde el número humano siempre es inferior, inversamente proporcional al de escalones.
    Una cosa: ¿hacía falta lo del asterisco? ¿no es "algunos" suficiente? ¿tienes fama de 'meterte' con los adolescentes?

    Un saludo desde la escalera (me quedan cuatro pisos)

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  9. Se me olvidaba, Cristal: me parece que te has perdido mi respuesta a tu comentario en el tema de Van Gogh, de mi cuaderno. Y me gustaría que lo leyeras.
    Buenas noches (bueno, ya casi días)
    Antonio

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  10. Imagínate, un hombre con boina a lo Martínez Soria. Errarías en tus cálculos, seguro, o no. Porque solo con verlo entrar en el ascensor, a paso lento y con el ruido hueco de la madera te haría inclinar tus ojos hacia el suelo, sin disimular: ¡el señor lleva madreñas! ¡Pero si no estamos en las calles del pueblo donde la mierda de vaca, y el agua se diluyen mutuamente! ¿Por qué las llevaría ese señor en la ciudad? ¿Y por qué había entrado en ese ascensor sabiendo que yo no hago otra cosa que conjeturar sobre qué calzado lleva la gente?
    ¿A qué piso iría?

    Ser viruta de un arterano ya sería un honor, pero no dudes que virutas somo y en virutas nos hemos de convertir, y si nos arden, pues ya sabes, el mismo cálculo pero sobre la ceniza o el polvo: polvo somos...

    Besos.

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  11. Yo creo que todo el mundo observa mi belleza en los ascensores, y estoy superentretenida ¿Se llevan este aó las botas? ¿Estará bien llevar botas en mi coronación?

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  12. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  13. A mi me pasa como a los adolescentes, lego al histrionismo, y pensando que todo el mundo se fija en mis tornillos. Una vez se me salió un tonirllo en un ascensor....¡Qué vergúenza!

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  14. Me encanta como aprovechas el tiempo jajajja, es divertido.
    Yo en los ascensores suelo ser de las que está pendiente de las conversaciones e incluso si es gente que da pie, me inmiscuyo (jeje), y de las que saludo siempre a no ser que esté al fondo a la derecha, también me pasa como adriana, tengo el olfato muy desarrollado o sensible joder y me quedo con todos los olores, no sólo en el ascensor, en todos sitios, en el gimnasio es un puro sufrimiento jajajaj te lo juro. Si voy sola me miro en el espejo (coqueta que es uno...): me he divertido mucho con tu post.
    Un besote grande

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  15. SQue bueno!
    Solo faltaban los hermanos Marx... Aunque la bocina del mudo posiblemente te hubiera interrumpido tu observación!!!

    ;-)

    Muaack!

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  16. Ay Cristal...Hoy nos lo mostraste como un espejo. Los ascensores son un mundo, no me gustan ni cuando son muy pequeños ni muy grandes. Vivi durante dos meses en un cuarto piso y por suerte sólo tuve que coincidir con un vecino...y el ascensor era tan pequeño que había que ir de lado. Es un poco incómodo...aunque, ahora que recuerdo, no sé cómo mi ex pudo meter un colchón de cama doble...buffff....

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  17. ¡La madre que me parió! Cristal, esta misma mañana arañaba algún pequeño boceto para mi próxima aventura quijotesca y, me encuentro con esto, aaaaaaaahhhHH! bueno, esto me pasa por no usar el ascensor, hasta la foto iba ha ser parecida, menos mal que el personaje que tengo a todo le saca filo.

    Besos.

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  18. Acabas de meter el mundo entero en un ascensor.
    ¡Qué imaginación y qué capacidad de observación!

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  19. Jajajaja ¡cómo me he reído! Eres fantástica ¿sabes que me pasó un día en un ascensor? Estaba yo esperando en el portal y entra un tío, de unos 45 años, con pinta de ejecutivo. Entro delante (Of course) y una vez dentro me dice: "voy al 5º" ¡el muy capullo! Se creía muy guapito. Le contesté: " A mí que me importa! no sy la ascensorista..." Y le dí al 9º, que era el piso al que yo iba. Hizo todo el viaje mirando al suelo el pobre tío.
    Seré una clasista gilipollas, pero no soporto a los tíos maleducados y mucho más si van de guaperas.
    Un beso, preciosa.

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  20. Oh, veo con una mezcla de envidia y gratitud que Rosa tiene visitas tanto o más ilustres que ella.

    Me ha encantado leer, dios mio, estoy años luz de la claridad y variedad de tus palabras aplicadas con tanto acierto. Debe ser cierto lo de la facilidad femenina para la oratoria. Debería entrenar en algún gimnasio -bien ventilado, eso si- para tartar cuando menos de no ser el último, también entre los hombres.

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  21. Pues fíjes uste, que yo todo el rato estaba pensando que el de zapatos color gris y calcetines marrones sería psicólogo.

    Menuda sorpresa la de los conserjes. Ha sido muy entretenido, como seguro lo está usted en los ascensores.

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  22. El mundo en un ascensor. Me ha encantado tu relato. Hay que reconocer que tu gusto por observar la realidad y la capacidad de fabulación, en tu caso van unidas. Comparto contigo esa afición, aunque no el gusto por los ascensores, por los que siento verdadera fobia desde que me quedé atrapada en una ocasión. Como encima se nos fue la luz, ni siquiera me pude entretener mirando los zapatos. Un abrazo fuerte tocaya.

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  23. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  24. Cristal, esta entrada tuya es de las que no se olvidan. Venía a casa, absolutamente hasta la peineta del mundo en general, después de una jornada laboral que ha acabado a las 7 de la tarde, de recoger mi cohe del taller y de hacer la compra (fruta, leche, güebos y demás) y llego al ascensor de mi casa. Cargada de bolsas que abultaban un montón, veo que hay dos tíos como dos armarios de grandes, esperando también el ascensor. Entramos, yo (primero, porque eran armarios educados) con mis bolsas y ellos después y no cabíamos bien. Yo iba al noveno y ellos a pisos inferiores. Como eran altos, su mirada se ha perdido por el techo. Yo, de repente, me he acordado de tí y he intentado mirarles los zapatos, pero no había espacio. Las bolsas y sus cuerpos serranos abultaban un montón. Me ha dado un ataque de risa y se han bajado horrorizados. De ahora en adelante creo que me he convertido en la chalada del noveno, jajaja.

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  25. una estupenda y rigurosa radiografía de la fauna ascensoril. Muy bueno Cristal.
    La verdad es que compartir espacio en esos cacharros produce una extraña sensación de "quellegueyamipisoporfavor".
    Besitos.

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  26. ¿A qué piso subiste? ¿Al 100?

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  27. Uy! Adriana, lo del olfato es otra... y que no hay donde meterse.
    Y en el metro ya... pamorirsedirectamente jeje!
    Besos preciosa.


    €rik, el peso máximo autorizado, la capacidad etc...jajaja. Y es que según con que vecino se sube, más vale mirar al infinito...
    Un beso


    Rayuela, no temas, sólo te miraré los zapatos...jiji
    Besos de bienvenida guapa.


    Irene, muchas gracias.Tener buen olfato, a veces, es un martirio, sobretodo si te toca alguno de esos con colonia de baratillo. Que sales y no puedes ni desayunar, porque todo tiene gusto al puñetero perfume aixxx
    Un besazo.


    Luisa, siejjjjjquehaycauno... pero cuandos estás dentro y sola... dan unas ganas de hacerlo... a veces me sale el animal territorial, que llevo dentro
    Un beso grande.


    Amigo Antonio, no era sólo un Conserje, era TODO un Conserje, con el que comenté la jugada, y nos hicimos un hartón de reir...
    En cuanto a lo del asterisco, es que ando un poco escarmentada...
    Y siempre leo sus respuestas, con auténtico interés. No lo dude. Su Blog es de los que más visito, me gusta mucho su enfoque del mundo.
    Un abrazo.



    Miss Adore,a esos de los calcetines blancos, yo les llamo los Michel Jakcson, jejeje. Son terribles cierto. Me gusta ver que no soy la única frikie de este tema, jeje
    Besos


    Nancy, muchas gracias, pero a ti se te da de cine narrar. Te sigo bonita.
    Un beso



    Tempero, ese supuesto, estaría fácil... pero nunca se sabe... cosas más raras se han visto.
    En cuanto a las virutas... mucha razón tienes. Pero a mi me gusta pensar que, al final, somos polvo de estrellas.
    Un abrazo de bienvenida.


    Querida Maritoñi, ud. estará divina de la muerte, se ponga lo que se ponga. Buah! si con cualquier trapito, quita vd el sentío. ( A ver si me invita a la coronación)
    Besos Princesa.


    Soportándome, ah! ¿era suyo? menos mal porque ya estaba empezando a preocuparme. No encontraba sitio donde ajustármelo... Ná, mañana mismo se lo envío.
    Un abrazo.

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  28. Duncan, sólo si no hay nada más que hacer... aunque de naturaleza soy de fijarme un auténtico Buho, jeje!


    Lola, en algo hay que pasar el tiempo... cuando no hay mas remedio... Lo de los olores es recurrente y un suplicio en muchas ocasiones jeje
    Un beso guapísima


    Gabi, bueno, los hermanos Marx, bajaron conmigo después de comer...
    otro día te contaré...
    Besos.


    Elisa, pues un día nos tendrías que explicar esa mudanza, traslado de colchón incluído jeje
    Besos preciosa.



    Terry, tú ni caso, haz esa entrada ya!! tal como habías pensado. Seguro que está genial.
    Un beso.


    Vita, muchas gracias Doctor. pero a vd. no se le da mal precisamente, eso de observar.
    Besos.


    Oyana, los que van de guaperas, son lo p+*ro peor querida. Y te imagino escogorciándote en el ascensor hace un rato jajaja y hago lo propio. ¡Muy bueno! y si te relajó ¡cojonudo!
    Un besazo guapísima.


    Waldstein, pues muchas gracias por tus palabras. Y Rosa genial, tienes toda la razón.
    Un abrazo de bienvenida.


    Freud, un sicólogo, y todos, dependiendo de la clase social a la que pertenezca, y que trate... llevará unos u otros zapatos, pero siempre cómodos. Los zapatos indican muy bien esas cosas- pero seguro que vd ya lo sabe ¿verdad?
    Besos.


    Cristal, esa si fue una mala experiencia. Yo subo a pie muy a menudo, pero no 15 pisos... mis pulmones no me lo permiten...
    Besos.


    Rosa, pues sí, por eso hay que pasar el rato de alguna forma
    Gracias por tus palabras.
    Besos.


    Pedro, subí al 15 y no paraba de entrar gente ¡coño! que no llegábamos nuncaaaaaaa. Besos

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  29. Eres increíblemente observadora! yo no podría atinar uno solo, supongo que soy del estilo pantera rosa con ceguera incluida jajaja... me han encantado tus deducciones, intentaré jugar un poco aunque estoy segura que no pasaré del primer par a falta de respuestas jajajaj

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  30. Siempre he pensado que es muy dificil conseguir describir treinta segundos en cientos de palabras. Claro, eso para tí no parece un reto. La verdad es que casi me ha parecido estar metido en el ascensor, aunque no me he identificado con ninguno. Yo no me suelo fijar en los zapatos (cosa que después de éste relato va a cambiar por completo jajaja) sino más bien en las expresiones de la gente. Y sin duda, en ése ascensor yo hubiera pensado" ¿Quién es ésta que sólo mira los zapatos?Ah ya claro, tiene una zapatería..."Jajaja
    Muchas gracias por dejar tu comentario en mi blog.

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  31. jajaja
    Cristal es bueníiiiisimo, tu análisis minucioso de cada pie y zapato que se te cruza, y ese final, ese gris!!! Me ha encantado, ya está. Ahora el problema está en que cuando suba a un ascensor no voy a poder evitar recordarlo todo, y no sé si me echaré a reír, miraré los zapatos o me pondré histérica de vergüenza pensando si alguien estará analizando algo extraño de mí...
    Ya te contaré mañana qué pasa. Mientras tanto, mi más sincera enhorabuena, eres impresionante.
    Un abrazo enorme encanto.

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  32. Cristal, preciosa, todo esto te pasa en los ascensores por ser escritora y muy buena, además...
    (a mí me pasa tambien...pero por obsesiva)
    Besitos

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  33. Cristal, tú bien sabes que me encanta leerte, pero... no sé si subiría contigo en un ascensor, ja, ja, ja!!!

    Me lo he pasado genial!

    (PD.-¿Dónde están las escaleras???????)

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  34. Que imagen tan refrescante...recuerda a las vaquitas de san anton, o las vaquitas de la suerte como le dicen en otros sitios

    un beso

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  35. Tengo una amiga, que trabaja en un hospital y un día que hacía guardia por la noche, resolvió bajar a la cafetería por el ascensor de quirófanos para ir más rápido. Con tal mala suerte que se encontró con un celador que tenía fama de paranoico y una camilla con una persona a la que sólo se veía un trocito de la calva y todo el resto del cuerpo cubierto por una sábana. Cuando bajaban, se fue la luz y a la chica le empezó a entrar el mal rollo. Para amenizar el rato, trabó conversación con el celador preguntándole a que planta iba a dejar el paciente y este con voz de ultratumba le dijo (eso ya estaban a oscuras) que se iba a la morgue... La pesadilla duró unas dos horas hasta que les vinieron a rescatar. Desde entonces ella mantiene una línea espectacular, ya que trabaja en la séptima planta y sólo se mueve por las escaleras.
    Parecería cuento, pero la realidad supera a la ficción, aunque tus 'trivialidades' superan las expectativas de las personas que te leen que se deleitan con tus escritos. Y he aquí una, que tarda pero no falta...

    Besos (Coral)

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  36. En mi caso, los ascensores son cofres lascivos que suben y bajan.

    A los tíos los miro e imagino la edad que tienen, sin más, y saco juicios con los que imaginar retratos.

    A la tías les miro las tetas, casi siempre, y me imagino que soy Michael Douglas y las levanto contra la pared y ellas se me echan encima como panteras.

    Luego salgo y nada. Todo igual. Qué le vamos a hacer.

    Pero en los zapatos, es que no me fijo.

    Un abrazo
    Me gustó.
    Chuff!!

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  37. Lilyth, yo creo que observar es como ser rubio o moreno, sale, sin más...
    Un beso guapa.

    Yandros, cada uno tiene su método de observación... pero al final resultado acostumbra a ser el mismo, un mayor cnocimiento del entorno... jeje!
    Un abrazo.

    Gloria, pues ya me contarás... los zapatos y las manos son reveladores en grado máximo. Al menos para mí.
    Un besazo preciosa.

    Ana, muchísimas gracias, pero yo creo, que observadora se nace... y más que obsesivo, es bastante divertido ¿a que si?
    Un beso.

    Mercedes, pues nada, si me encuentras haz de Pantera Rosa, jeje. Que 15 pisos son muuuuuchos.
    Besos.


    Faladomi, pues sí, esa foto me gusta mucho a mi también.

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  38. Gárgola querida, pues vaya "yuyu"
    quedarse colgada dos horas con el fiambre y el paranoico... Y encima a oscuras, con uno descalzo y sin poder mirar los zapatoa del otro...jajaja!
    Un besazo.



    Zen, pero como eres tan pirataaaaaaaaaaaaaaaa!!!!
    O sea. que el obseso del ascensor eres tú? jijiji ¡Ya ves!
    Un besazo

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  39. No me gusta compartir el ascensor con nadie, salvo con la vecina del 5º. Solo, te puedes repeinar, atusar la barbilla, hacer carantoñas... y además no tienes que aguantar, una vez más, el consabido tema del tiempo...a propuesta tuya o ajena, claro

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  40. A ver Luis Antonio,¿que tiene la vecina del quinto, que no tengan los demás? Explícate! que estoy ahora mismo en un sinvivir de preguntas...

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  41. Jajajaja...Prometo jugar a tu juego, aunque "a priori" seguro que no soy tan buena como tú .-9

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  42. Brujita, prueba, es entretenido y no hace daño a nadie. Seguro que te diviertes y te sorprendes...

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  43. ¿Cómo que acabáramos?. ¿No hay segunda parte para el conserje de zapatos grises?. ¿Nos dejas en lo mejor?.

    Buenísimo. Mis viajes en ascensor van a tener un antes y un después de tu entrada. Y yo, ya no sé qué voy a hacer cuando suba ó baje...estoy retratada!!!

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  44. Pues tuve mi conversación al respecto con él sobre el asunto... que acabó en unas buenas risas.
    A ver si me animo y lo continuo.
    Besos guapa.

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matices varios

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