lunes, 24 de diciembre de 2012

Un océano de gotas...

                                                          Imagen de La mirada de cristal
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Mientras los árboles visten ya de sobrio esqueleto, un tiempo húmedo e impío esparce al viento, los otrora suntuosos mantos de hojas. Y parece como si en el viaje hacia la luz de este solsticio recién estrenado, no hubiese pausa ni refugio para la maldad que acogota al mundo. Como si no fuese posible abandonar la oscuridad. Como si el planeta y sus gentes estuviesen abocados a consumirse en esta hégira de tiempo absurdo y sin sentido, de forma irremediable.

Y sin embargo hoy, no importa en qué forma,  ha llegado hasta mí el vídeo que acompaña estas letras.  Sé que es una gota en el océano de inmoralidad que nos envuelve y que quizás peque de ingenuidad, pero en esta terrible orfandad  de bondad y esperanza  en la que nos encontramos…  por unos momentos me ha permitido dejar de sentirme culpable  y escapar de la terrible tiranía de los hechos.  Creo que en la dualidad que rige absolutamente todo, y aún en la más profunda adversidad, se puede encontrar la belleza. Ojalá os ocurra también a vosotros y por unos instantes encontréis el mismo alivio que yo.
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lunes, 17 de diciembre de 2012

locura controlada...

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En medio de sucesos y adolescentes  inexplicables, sino es en la deficiencia… De adultos completamente culpables por agresión, dejación u omisión… sin poder obviar tampoco el absurdo socio - político que ejecutamos en una macabra danza, los títeres de turno y  el resto, en cruel comparsa que consentimos... como si no fuese con nosotros...

Aquí seguimos.

En el  intento vano, de huir de una actualidad descabellada hasta la insensatez. Pura irracionalidad. Refugiándonos como podemos… en un libro, en la meteorología, en el paisaje… en esa breve naturaleza que nos es concedido abarcar... En la infertilidad de la protesta…  o en un silencio estupefacto. También en el dolor. Hasta en la distancia implícita de la escritura. Quizás buscando esa “locura controlada” que habrá de permitir la clarividencia del guerrero y la modificación, al fin… de esa supuesta "conciencia universal”  de la que habla el Maestro Castaneda y de la que desgraciadamente andamos tan escasos...

Tratando de comprender y de abandonar el absurdo de este devenir continuo y simultáneo en que se está convirtiendo el final de una época nefasta que parece que nos está  llevando a otra no menos nefanda...

¡En fin! espero que me perdonéis el  tremendismo  y el sarcasmo… pero  ahora mismo, no sé que será más conveniente… si  felicitaros las Fiestas o el Apocalipsis…  Al final, los mayas, de alguna forma,  van a tener razón.

En todo caso, os deseo lo mejor. 

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Vuelan...

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Cuantos días baldíos
haciéndome pasar por lo que soy.
Máscara sin memoria, líbrame
de parecerme a aquel que me suplanta
Uno solo será mi semejante
J.M. Caballero Bonald
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Finaliza Noviembre, mientras huyen raudos los últimos vencejos, desahuciados de otoño. Vuelan alto en el horizonte celeste, ajenos a este remolino de hojarasca muerta y desencanto. Una Luna henchida y mentirosa… vigila su sueño libre de gravedad, deslizándose en las suaves corrientes que  van hacia el Sur…  Y siento un leve pellizco de envidia.

Reanudo mi “escogido” itinerario terrestre, pensando que es vano mi lamento.  Aparentemente, ellos, no dimensionan nada, sólo saben el camino. Nada más. Y la reflexión  se presenta diáfana:

Nada más... y nada menos… 
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lunes, 19 de noviembre de 2012

La historia de los días...

                                                  Imágenes de La mirada de cristal
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”Mi vida  es una indecisión en el tiempo. Una abertura en una cueva. Un espacio en blanco para una palabra. La vida es muy corta. Esta extensión de mar y arena, este paseo por la orilla, antes de que la marea cubra todo lo que hemos hecho”
 Jeanette Winterson
(La niña del Faro)
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Y de nuevo nos hallamos en el interregno del huidizo Noviembre. En esta especie de ínterin de un final… donde la luz se fuga veloz para descansar en la nocturnidad, haciendo que nuestro mar de horas se suceda de forma vertiginosa. Aunque en el fondo todos sepamos, que el tiempo, es tan solo el devenir de ese presente perpetuo en el que nos encontramos  ¿atrapados?

Pero nunca un día es igual a otro. Cada uno, es el principio de una historia que a veces nos contamos. Y cuando lo hacemos, lo que era ordinario o corriente…  deja de serlo en pasado. Nuestra peor época puede sobrevenir, de “trabajo de Sísifo” a pura redención. Cada crisis, sin por ello evitar el arrepentimiento del error, en su caso… puede acontecer en epifanía o renacimiento en ese fluido de tiempo que nos concierne. Y están esos momentos con sabor de eternidad, que sobreviven a cualquier azar, para acompañarnos por siempre a lo largo del camino, quizás incluso más allá... ¡Quien sabe! Sólo hemos de mirar atrás, con la sabiduría latente que todos poseemos.

Cada día es inicio e inspiración de un retorno, que nunca es igual al anterior. 
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lunes, 5 de noviembre de 2012

Érin V. (Sidh)

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                                 Dedicado de nuevo, a cuantos os habéis interesado
                                 en saber de ella.
                                 Lo que nunca va a dejar de sorprenderme.
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Cuando Ergivia la despierta pasado el mediodía, al salir al exterior percibe que el entorno del  crómlech*, ha cambiado de forma considerable. En pocas horas, el lugar, ha pasado de la exquisita soledad  de la llegada, a convertirse en un hervidero de druidas y gentes de todas clases y pelajes. Acuden en busca de cura o consuelo para sus males.

La costumbre, dicta que en esos días previos a la ceremonia, hasta el atardecer, los magos más poderosos y solicitados atenderán a todo aquel que se les acerque en busca de ayuda.  Por supuesto, a cambio de nada, tal como dicta la ley. Una ley, que en presencia de Mael y Tangi,  bardos y druidas observan de forma aún más escrupulosa. Pero todo el mundo, sin tener en cuenta clases ni procedencia, debe aguardar pacientemente su turno. Sólo los que están en un estado muy precario, pueden avanzar sin la correspondiente espera. El  sabio, ha dispuesto asimismo, una pequeña, al tiempo que discreta intendencia funeraria, en los alrededores cercanos, para los casos irremediables o inesperados. Los enfermos en general y los desahuciados en particular, no acostumbran a soportar demasiado bien los largos e inciertos viajes, lo que hace imprescindible contar con esos servicios. De hecho, los túmulos, dependiendo de los enfrentamientos que haya habido, así como de otros muchos factores, van en  aumento todos los años.

El hada, le señala con la mirada la cola más larga, tras la que se halla el Mago. Comprende de inmediato que debe dirigirse hacia allí para ponerse a  sus órdenes. Y mientras espera a que termine su última consulta para irrumpir en el pequeño espacio destinado al efecto,  repasa la extensa fila, evaluando a los enfermos que deben pasar sin demora.  En ese breve trayecto, se percata no sin sorpresa, de cómo le abren paso con deferencia y respeto, todos cuantos se la cruzan en su camino.  Al entrar,  se da cuenta al primer vistazo de lo mayor que está su protector. Sus macilentas ojeras de insomne  junto a una cierta pérdida de majestuosidad en  su postura habitual, transparentan su profunda fatiga. Pero sólo un ojo experto como el suyo o el de Ergivia, son  capaces de detectar algo así. El resto del mundo, sigue viendo a Mael,  el poderoso e incombustible Señor de los Sauces, con los que es capaz de aliviar los dolores más extremos.

En su sonrisa de bienvenida hay una muda interrogación del  porqué de su tardanza en presentarse, a lo que ella responde con un escueto.
-Me dormí. Pero ya estoy aquí.
-Una chispa de ironía asoma en los ojos del Mago cuando le responde-
- Claro, a alguna hora hay que dormir-  Así pues, estarás fresca como una hija del viento para las imposiciones de manos y las lecturas de runas.  Hoy, ya me incomodan...

Érin, asiente con el gesto y haciendo gala de esa comunicación no verbal que se produce entre ellos desde el mismo momento en que se vieron, se dirige al pequeño cofre de los tónicos y elixires, para mezclar con mano sabia varios líquidos en un recipiente, que después ofrece a su Maestro, que lo vacía de un trago sin comentario alguno.

Esa noche, a pesar del cansancio, se reúnen en un improvisado aunque confortable refectorio, con el clan de Tangi, donde les sirven  una frugal y reparadora cena. Los últimos detalles de la ceremonia de Samhain, deben pulirse. Sólo faltan tres días, para que la luna alcance su cenit. Los tres jóvenes aprovechan a fondo esos momentos, para estar  juntos de nuevo. Érin, conoce así, por boca de sus amigos el papel que ambos tendrán en la ceremonia. Quillan, supervisado por Ergivia, deberá acompañarla para controlar desde primera hora de  forma exhaustiva, los efectos de las distintas drogas que ella habrá de ingerir para llevar a buen término su cometido.  Por su parte Brian, al igual que el resto de  bardos que acudirán al ritual, ya está preparando sus finas láminas de bronce y sus punzones. Con ellos, escribirán cuanto Mórrigan tenga a bien hablar o anunciar a través de la joven. Asistirán hablantes de todo tipo de gaélico e incluso de otras lenguas, ya que nunca se sabe en que idioma escogerán  mostrarse los espíritus. La norma al respecto, indica que los vates designados al efecto, deben tomar nota escrita, utilizando el Ogam de signos, de todo cuanto diga la médium, para comparar versiones. Con las que elaborarán más tarde una glosa única y definitiva. Una exégesis,  que todos ellos, estarán obligados a memorizar,  al mismo tiempo que deberán de destruir todo lo escrito. Es la regla, desde hace miles de años. Un cometido, según le explica Quillan, en el  que Brian, a pesar de su juventud, tendrá un papel destacado.

Érin, inquiere a Quillan por el tipo de bebedizos que deberá proporcionarle, pero su amigo no puede permitirse hablar sobre ese tema. Aún así, la tranquiliza diciéndole que todo cuanto ella tomará, sólido o líquido… ha sido probado y contrastado antes, tanto por Tangi como por él mismo. Sólo debe temer a sus nervios, que podrían conducirla a un improbable “mal viaje”, para lo que también están preparados. Ergivia, que ha pasado por ese mismo trance en innumerables ocasiones, interviene entonces en la conversación, para apuntar, que  nada debe temer de los elixires de la sabiduría y la clarividencia, porque las dosis estarán perfectamente ajustadas a su persona.

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El día esperado, comienza en medio de una espesa bruma que difumina los contornos más cercanos, dándole un aire de vaga extrañeza al ambiente. Pero pasada la mañana, un gélido viento del Norte limpia el horizonte, helando los restos de niebla, que pasan a convertirse en  cristales en suspensión alrededor del apogeo lunar.  Un sol un tanto mortecino que ya comienza a tamizarse en oblicuo entre los espesos bosques que rodean la planicie del santuario, convierte ese fenómeno atmosférico en un impresionante halo iridiscente. Ante  tal maravilla, de inmediato comienza a circular entre las tribus, el rumor de que el prodigio, se debe a la presencia de la nueva bruja. Lo que complace a Mael de forma especial, porque confirma su buen hacer al escoger a su pupila para el cometido. Todo hace presagiar un nuevo éxito.

Para ese momento, Érin, lleva 24 horas en ascetismo profundo, preparándose para ingerir los diferentes bebedizos e ingredientes que el concienzudo Tangi, ha preparado especialmente  para la ocasión. Cuando por fin Quillan, comienza a administrárselos, pasa por diferentes fases de sopor y estados de semi-lucidez, en los que se plantea de cuantas realidades puede tener conciencia. En algunos instantes, siente la mano de su amigo en su garganta y en su frente, controlando su circulación y su temperatura que va subiendo sin cesar. Son los momentos en que la escopolamina de la mandrágora, va invadiendo su torrente sanguíneo. Lo que provoca que su censura natural vaya desapareciendo poco a poco. La droga también le produce risas, alucinaciones y excita sus sentidos, llevándola al extremo  de coger la mano de Quillan para intentar atraerlo hacia ella, pero el Druida, se la sustrae sin vacilación de ninguna clase. Uno de sus cometidos, es precisamente guardarla de ella misma bajo los efectos de esos narcóticos alucinógenos y supresores de todo tipo de reparos. Sabe además, que a la mínima sospecha de Ergivia, la larga y poderosa mano de Mael caería sobre él. Implacable. Los hiperbóreos, no dudarían ni medio segundo en ejecutarlo a una sola mirada de su amo. Nadie, ni la misma Érin, podría hacer nada por él. Y así pasan lentas y complicadas… esas horas previas a la ceremonia, en la tienda de la  hechicera  Ergivia, que cumple a la perfección, como de costumbre, las órdenes de su  colega. La  sibila, es también la encargada de preparar el atrezzo de la joven, que  ha de resultar a un tiempo, impactante y sencillo. Porque aunque en la rueda del destino, todo esté escrito… nada, debe quedar al albur de un azar no buscado.

Finaliza la corta tarde, cuando  las gentes de la diaspórica Nación Celta, controladas por los diferentes clanes de druidas, van invadiendo  en la forma estipulada por Mael,  los espacios destinados a tal fin.   
La consagración de las cosechas y los sacrificios, están a punto de comenzar, cuando la pequeña Érin, nota como la consecuencia  indeseada de las drogas comienza a ceder, dando paso a los efectos buscados por Tangi, lo que tranquiliza al joven druida de inmediato. Es en ese breve espacio de  tiempo, cuando la joven es capaz de poner en práctica las enseñanzas de su antecesora Ergivia, que la conmina a invocar a Mórrigan. Pronto siente que el tiempo no la concierne y ya no es su prisionera. Su cuerpo espiritual, puede viajar a cualquier época o lugar con total autonomía. Sus pupilas comienzan a contraerse y los contornos a definirse sin dificultad. La sensación es de vuelo en libertad suprema. Total. Sólo queda un cierto regusto amargo de hiedra y muérdago en su boca. Y mucha sed, pero sabe que no debe ingerir ni una gota de líquido hasta terminar el conjuro y la profecía. Es entonces, cuando a petición del hada, Quillan abandona la tienda.

Sin prisa pero sin pausa, Ergivia procede a la preparación del impacto visual  de la hechicera que se va consagrar ese día. Decide dejar sus eléctricos ojos, que destellan bajo los efectos de las drogas a la vista. Lo que consigue  con rapidez, en la filigrana que ejecuta hábilmente en infinidad de finas y apretadas trenzas en la parte anterior de su cabeza. Un poco en efecto “Medusa”, dejando el resto del pelo en cascada .  Ella se deja hacer, mientras sigue concentrada en sus invocaciones. Cuando el tocado finaliza, viste rápida su nívea túnica de oficiante y señala el único torque que desea llevar al cuello. Dos perfectas esmeraldas dan vida a los ojos de la serpiente de la sabiduría, que su familia de sangre le ha  traído para la ocasión, desde las lejanas Tierras Altas. Finalmente, a pesar de la insistencia de Ergivia, el intenso calor que siente, le hace rechazar las sandalias. Así que acudirá a esa cita que marcará un antes y un después en su camino, en total teluridad…*

Cuando abandonan la tienda, escoltadas por dos escogidos  gigantes tuertos, hasta ellas, llegan claros los rumores  de la multitud, mezclados con los cánticos del resto de celebrantes. Y con la piel arrebolada por los efectos del último elixir, totalmente inmersa en su papel, Érin es conducida ante su mentor, que la espera ante la alumínica piedra de los sacrificios.
El Druida, pone un cuidado exquisito al abrir los brazos para recibirla. El objetivo es que la gran capa que se abre al mismo tiempo que sus extremidades, oculte a sus ojos ese altar mancillado con la sangre y las vísceras del último animal sacrificado. La conduce, haciéndola avanzar unos pasos, hasta que esa visión queda  a sus espaldas. Nada debe perturbar la sensibilidad extrema en la que se halla la joven. Hay también una clara intención de colocarla en las cercanías de las jefaturas de los clanes y los guerreros más significativos e importantes. Todos, pero especialmente ellos, deben oír y ver con claridad meridiana lo que suceda. También los bardos toman posiciones y se colocan con sorprendente celeridad, en medio de un mágico  silencio… justo detrás de Érin. Brian, a pesar de su concentración, no puede evitar pensar, que esa bruja, aunque bellísima, nada tiene que ver con la dulce muchacha que él conoce. Pero sin tiempo para  más observaciones, se dispone a cumplir de forma rigurosa con su cometido.

Érin, observa en aparente calma, el dintel del Gran Trilithon* por donde debe esperar al primer rayo de luna, que marcará  el comienzo de su conjuro, y el nuevo año lunar de los  pueblos ahí reunidos. No falta nadie, Córnicos, Scotos,  Maneses, Bretones, Pictos, Galos, Brigantes, Luggones, Galeses o Irlandeses y otros muchos... sean descendientes de  Fintanes, Fomorianos, Milésicos, o Tuathas del pueblo de Nemed, todos esperan inquietos e impacientes la invocación de la hechicera  y sus profecías. Pero la menuda Érin, sigue inmóvil en absoluto silencio. Totalmente mediúmnica e invadida, en su expresión, alumbra una torva sonrisa, que hiela la sangre en las venas de Quillan… También a él, le cuesta reconocer en esa  bruja de perverso semblante a su entrañable amiga. En las primeras filas, aún los más curtidos y fieros guerreros evitan mirarla directamente. Sus ojos,  desprenden destellos de una potestad que no es de este mundo.  Ella siente con evidente agrado su poder  y el temor que despierta en esa muchedumbre. Está disfrutando de la posesión y de su lado más oscuro.

Para cuando ese primer rayo de luna, entra por el dintel esperado y ella levanta los brazos iniciando así el Sidh* con su conjuro, en los círculos, reina un omnímodo silencio. Sólo se escucha el ulular del viento entre los árboles y el crepitar de las hogueras que junto al chisporroteo de los miles de antorchas que iluminan el Santuario, hacen de banda sonora a la voz extrañamente grave de una ex-muda, que retumba alta y clara en esa llanura rodeada de bosques de robles. Al  terminar la invocación, que Mael siempre confecciona breve, para que la masa no pierda el interés, el vórtice  de energía inducido por los druidas entre la bruja y los asistentes totalmente entregados en ese nemeton  ya se ha producido. El velo que separa el mundo de los vivos del de los espíritus ha sido levantado.

 Y  Mórrigan, la arcana y cruel diosa de los fantasmas,  habla entonces a través de la bruja. Nada bueno ha venido a anunciar en sus siempre crípticos augurios, que ella no recordará hasta que no los oiga de boca del bardo.  Érin, da cuenta y razón, de toda suerte de azares y miserias que están a punto de presentarse provenientes del continente. Nuevas invasiones, que pronto constarán el Leabhar Ghabhála*, atraerán la guerra, la hambruna, la enfermedad y la muerte para muchos de los presentes. Sólo un escogido reducto se salvará de esa nueva diáspora, para ser la semilla de un nuevo amanecer de los pueblos. Lo que no deja de coincidir, con los datos de algunos de los clanes, mejor informados. También con los del Mael.

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*cromlech= monumento megalítico formado por  piedras o menhires clavados en el suelo.
*teluridad= aunque el término es de dudosa corrección en castellano estricto, sí se admite en otras variantes de español. Una riqueza idiomática, que me encanta aprovechar.
*Gran Trilithon=  consta de dos piedras de pie, con un travesaño encima de ellas. Los trilitos se clasifican en altura, aumentando la misma, en la medida que se alejan de la entrada al círculo. La más corta es de 6,1 metros de altura y el  más alto, llamado Gran Trilithon por su tamaño y posición singularmente central, es de 7,3 metros de altura. Y por ese dintel, entran en los solsticios o equinoccios, los diferentes rayos de sol o luna, que marcan el cambio de estación
*Sidh= montículos mágicos donde se levanta el velo de los mundos, para comenzar la comunicación con los espíritus ancestrales.
*Leabhar Ghabhála=Antiquísimo, sorprendente e interesantísimo “Libro de las Invasiones” que recoge multitud de leyendas que tienen conexión con todas las culturas, especialmente de la céltica. Desgraciadamente, muy difícil de encontrar.
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lunes, 15 de octubre de 2012

Una razón...

                                         Imagen hallada en Internet de origen incierto
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                                       Para S.V.
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Hace unos días en una red social a la que estoy adscrita desde hace un tiempo y en la que participo de forma un tanto irregular y bastante puntual, llegó hasta mí un breve texto de alguien a quien admiro mucho. Se trata de una pequeña pero significativa parte del discurso de ingreso en la RAE de Ana María Matute, lo que me hizo recordar  el comentario que un lector habitual  de La Mirada de cristal dejó en una de mis entradas, porque amablemente creyó que de alguna forma me concernía. En esta ocasión la autora es Soledad Puértolas y el escrito pertenece asimismo a su discurso de investidura como académica. En mi opinión, cada uno en su estilo, ambos pasajes  guardan  una gran similitud, probablemente porque versan sobre lo mismo.

En ellos, las dos escritoras a las que admiro sinceramente, explican el sentimiento íntimo y último que les inspira la escritura…  y como llegaron a ella. O quizás debería decir, como las “atrapó”. A la distancia justa y oportuna, por supuesto a  años luz de la excelencia de ambas, me identifico total y absolutamente en esas letras. En las de las dos.

Casualidad o causalidad, el recordatorio de Ana María Matute que me transporta hasta el de Soledad Puértolas,  llegan en un momento que afecta a este espacio y por ende, a mí, a partes iguales. Incluso me atrevería a afirmar que también a muchos de los que mantenéis un blog abierto desde hace ya un cierto tiempo… Me refiero, a que estoy casi segura de que casi todos  los que estáis en la misma circunstancia que describo en mi entrada anterior, si examináis vuestro blogroll, encontraréis en él, casi las mismas bitácoras activas que inactivas… Parece como si poco a poco, sin importar las causas, se fuese perdiendo la motivación si no para escribir… sí para seguir publicando. Por no alargarme y en un análisis más que somero, se podría decir que más allá de la vanidad  que comporta el hecho de hacer públicos nuestros escritos y que puede llegar a convertirse en una molesta obligación (de las que todos vamos más que sobrados) el hecho de mantener estas bitácoras, llega a cansar.  No así, el hecho de escribir… que creo una elección a la recíproca. Los que escribimos, mejor o peor, ninguno comenzamos en ello “ayer”. Hay en todos los que lo hacemos, un lejano "click" de inicio. Como un punto de partida. Cada uno posee el suyo... o él nos posee a nosotros... resulta difícil dilucidarlo.
  
En fin, estoy segura de que si leéis ambos fragmentos, entenderéis mucho mejor lo que torpemente intento transmitiros. Y quizás, como yo, alguno de vosotros encuentre en ellos una razón para seguir  haciendo llegar nuestros “para nada”, a través de la red de redes. A pesar  de esta vorágine que nos envuelve y que por momentos  parece que vaya absorbernos.
   

“ Porque escribir, para mí, ha sido una constante voluntad de atravesar el espejo, de entrar en el bosque. Amparándome en el ángulo del cuarto de los castigos, como apoyada en algún silencioso rincón del mundo, me vi por vez primera a mí misma, avanzando fuera de mí, hacia alguna parte a donde deseaba llegar. Hacia una forma de vida diferente, pero certísima, aunque nadie más que yo la viera. En las sombras surgía, de pronto, la luz; recuerdo que ocurrió un día, al partir entre mis dedos un terrón de azúcar y brotar de él, en la oscuridad, una chispita azul. No podría explicar hasta dónde me llevó la chispita azul: sólo sé que todavía puedo entrar en la luz de aquel instante y verla crecer. Es eso lo que me ocurre cuando escribo.(...)

Porque escribir es, qué duda cabe, un modo de la memoria, una forma privilegiada del recuerdo; yo sólo sé escribir historias porque estoy buscando mi propia historia, porque acaso escribir es la búsqueda de una historia remota que yace en lo más profundo de nuestra memoria y a la que pertenecemos inexorablemente.

Escribir es como una memoria anticipada, el fruto de un malestar entreverado de nostalgia, pero no sólo nostalgia de un pasado desconocido, sino también de un futuro, de un mañana que presentimos y en el que querríamos estar, pero que aún no conocemos, una memoria anticipada, más fuerte aún que la nostalgia del ayer, nostalgia de un tiempo deseado donde quisiéramos haber vivido.

La literatura es, en verdad, la manifestación de ese malestar, de esa insatisfacción expresada de tantas maneras como escritores existen; pero también es, sobre todo, la expresión más maravillosa que yo conozco del deseo de una posibilidad mejor.

Para mí, escribir es la búsqueda de esa posibilidad. Una búsqueda, sin duda. Y, a veces, hasta feroz. Algo parecido a una incesante persecución de la presa más huidiza: uno mismo. Esta búsqueda del reducto interior, esta desesperada esperanza de un remoto reencuentro con nuestro «yo» más íntimo, no es sino el intento de ir más allá de la propia vida, de estar en las otras vidas, el patético deseo de llegar a comprender no solamente la palabra «semejante», que ya es una tarea realmente ardua, sino entender la palabra «otro». Es el camino que un escritor recorre, libro tras libro, página tras página, desde lo más íntimo a lo más común y universal. Sólo así lo personal se vuelve lícito.
Ana María Matute.


"De los cuentos que me leyeron en la infancia y que luego leí y fui escogiendo por mi cuenta, me fijaba sobre todo en aquellos personajes que se quedaban un poco atrás, un sapo desorientado, un elefante patoso, una gallina de plumaje deslucido. Más tarde, cuando entraron en mi vida relatos que trataban de gente parecida a mí, de niñas inquietas y soñadoras que no entendían el mundo de los adultos y que preferían refugiarse en sus fantasías, comprendí que en la vida había muchas pistas que parecían asuntos secundarios y que daban pie a historias verdaderamente principales.

Era yo, al escogerlas, al ir descubriéndolas e inventándolas, quien las convertía en principales. Finalmente, eso es lo que hago cuando escribo ficciones, convertir en protagonistas a personajes que, antes de ser escogidos, podían pertenecer al universo de lo secundario.
Soledad Puértolas

jueves, 27 de septiembre de 2012

De lo vano...

                                                              Imagen de La mirada de cristal
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“La probabilidad mide un estado subjetivo de conocimiento insuficiente”
                                                        Karl Popper.
                                               
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Apagar la tv. Salir de las redes sociales, olvidar la prensa que parece imprescindible estos días…  las bitácoras políticas, que  arden de santa indignación, sin importar el sentido o el matiz que las distinga.  Hoy, ahora, aquí… suena el Beethoven  más dulce, pero aunque lo intento, no consigo concentrarme como debiera en la lectura del Post Scriptum de Popper.  Sólo una frase de ese tomo, la que encabeza este escrito, baila en mi mente. Pero aún desconozco porqué. Tampoco lo consigo en los blogs afines… ni en nada...

Esta tarde he abierto un mail, en el que un amable seguidor al que apenas conozco, entre otros asuntos,  me inquiere por mi tardanza en renovar mis entradas del blog en estos últimos tiempos… Y he pensado que quizás esta noche, encontraría el momento de hacerlo. Pero es otro de esos días, en que ante la pantalla en blanco, me planteo el sentido de mantener un espacio como este, concebido sólo como entertaiment o para solaz propio.

Me pregunto sinceramente ¿a quién va interesarle como llueve en mi jardín, mis cambios de humor…  o la discutible descripción de una profana, sobre la última partícula descubierta? por mejor intención que lleve.  Cuando tengo no sólo la sensación, sino la certeza, de que el mundo que conozco y por el que tanto hemos luchado, se está cayendo a pedazos delante de nuestras narices. Siento que lo social, ha  comenzado a primar sobre lo privado. Y pesa mucho más. Como si de alguna forma, en este momento, lo que yo pueda escribir, tuviese aún mucho menos interés del que ya tiene de per se.  Cualquier tema que aborde, me resulta frívolo, banal… sin valor. Es todo tan convulso, tan extraño… ¿no os pasa alguna vez que os sentís ajenos a todo lo que hacéis? Y aunque mis vísceras, puedan hacerme  participar en debates “sociales” en algún espacio afín o escribir puntualmente sobre ello, para nada es mi deseo que esos temas formen parte habitual de esta bitácora. Ergo, está jodido lo de renovar.

Un blog, puede ser muchas cosas… desde una necesidad perentoria de escribir o una muestra de manifestación artística a una búsqueda  de salirnos de nuestras rutinas cotidianas… hasta una descarga emocional inconsciente… Incluso todo eso a la vez. Pero en la razón última de todos ellos, está la intención de expresarse, de llegar al “otro”. Y cuando por el motivo que sea, falla ese ánimo o se cree que ese postrer fin, es inalcanzable…  las publicaciones se espacian sine die.

Estoy segura de que, muchos, me estáis entendiendo. Y espero que a mi amable lector, estas líneas, le valgan como sencilla explicación del porqué esas ausencias algo más prolongadas.

Un abrazo a todos.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Un tiempo extraño...

                                         
                                                       Imagen de La mirada de cristal
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Todo siempre es igual.
Cuando otra vez como ahora llamamos en el lejano muro..
Todo siempre es igual.
Aquí están tus dominios, pálido adolescente:
la húmeda llanura para tus pies furtivos,
la aspereza del cardo, la recordada escarcha del amanecer,
las antiguas leyendas,
la tierra en que nacimos con idéntica niebla sobre el llanto.

Olga Orozco.

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30 de Agosto. Cielo en plata y lluvia mansa desde primera hora. La temperatura ha bajado a cotas soportables. Una brisa agradecida rumorea entre las hojas del frondoso tilo y hace aún más patente el silencio que se respira en este rincón. Por una vez, parece como si la meteorología  quisiese dar un respiro a este Mediterráneo de aguacero, tempestad y tentetieso a los que nos tiene acostumbrados en los finales de estío de estas latitudes.  Abro la puerta que da al jardín para escuchar a placer el murmullo que borda el agua en esa naturaleza próxima y domestica. Alivia. Las hiedras y el magnolio, brillan cercanos e impertérritos bajo esa inesperada llovizna y junto al verde profundo del seto, las primeras hojas de la umbrosa morera, caen sobre el césped como aldabonazos de otoño...

Los gatos entran a refugio. Huele a tierra mojada y en el ánimo se filtra esa sensación indefinida del desenlace…  también de escape, de liberación. Respiro hondo, mientras pienso que cada cosa tiene su momento y que un final es a la vez un inicio. Si algo no perdona, lo enfoques por donde lo enfoques, es el tiempo. A pesar de nuestros pautados y falsos calendarios vitales o temporales, hasta en su sentido atmosférico, él, siempre está ahí para de alguna forma recordarnos, que la vida y todo… sigue pasando al albur de los días y los hechos. Irrefutable. Sumando años, sucesos y tormentas varias, en el más amplio sentido del término.

Amores, gentes, proyectos, deseos… quimeras que van y vienen en nuestro tiempo concedido, dejando  su impronta imborrable, pero que terminan por desaparecer en estaciones y etapas que nos devoran y viceversa. Disolviéndonos en recuerdo. En pasado.

Cuestan los cambios, aún los esperados. No importa si por sabidos o buscados, el caso es que  nos provocan ese sentimiento de inquietud, que suelen dejar el abandono o la renuncia, la pérdida... o hasta una racha de mala suerte que luego resulta no ser tal. Un tiempo extraño pero necesario, que nos incita a seguir sin volver la vista atrás. Asimilando el final de sueños que se desvanecen en la estela de otros nuevos.

Sabor de vida en estado puro.
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viernes, 3 de agosto de 2012

El regreso

                                                               Imagen de Dora Kelvin
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Antes de que el tiempo se acuñara en días
El mar, siempre el mar, ya estaba y era...

J.L.Borges


Los  pies hundidos en la arena húmeda de esa playa silenciosa, agradecen el roce de un sol tímido y temprano. Con el ánimo aún al ralentí, la bajamar susurra en su mente la memoria de un tiempo asombroso. Un  pretérito remoto, que se hace presente de manera extrañamente  límpida. Diáfana.

Ahí está, comenzando el viaje. Una niña de ojos despiertos con la mirada clavada en el horizonte de otra mañana deslumbrante. Ya conoce el mar y ha surcado el Océano…  pero ese, es el  día de las presentaciones.

El azul de un barco pintado en su cubo amarillo y una pala de mango de madera, se deslizan de sus pequeñas manos a  las suaves rompientes de la marea baja…

Necesita toda su atención para asimilar la belleza y el significado de la inmensidad…
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jueves, 26 de julio de 2012

Caminos...

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A orillas del amor, del mar, de la mañana,
en la arena caliente, temblante de blancura,
cada uno es un fruto madurando su muerte.



Idea Vilariño
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De nuevo, este blog, con sus 146 entradas ( si cuento esta)  y sus  más que menos altibajos…  está a punto de entrar en su quinto año. Muchas cosas e historias han sucedido desde entonces. Asumo las buenas con placer e intentaré acatar las malas o no tan buenas... con mi escasísima capacidad de sumisión a un destino siempre incierto y que nos sobrepasa la mayor parte de las veces.

Pero si pienso en hacer un breve balance, lo primero que me viene a la mente es: increíble, pero cierto. 

Diré además, que sigue cumpliendo la función para la que en principio fue creado. “Entretenerme que no es poco”. Pero lo que comenzó como un sencillo divertimento de esta  insomne ocasional, tiempo ha, que se transformó en un camino. Y en esta peripecia, no sólo su autora es protagonista, también  vosotros lectores y comentaristas, le  habéis dado y le dais…  alas y vida a esta aventura, que como poco, calificaré de alucinante.

Muchas gracias a todos y cada uno de vosotros, por compartirla conmigo.


Atisbos de vida al albor de la madrugada.

Ayer
Hoy
Ya…

Espirales de pasado en un punto lejano.

Zenit
Vida
Escritura

Restos de nada en un tiempo imperfecto…

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jueves, 12 de julio de 2012

En soledad...

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“En vano recorremos la distancia que queda entre las últimas sospechas de estar solos”
-José Manuel Caballero Bonald-


Dicen que la soledad, aún la buscada, es como una fría llovizna que termina por calarte hasta los huesos. Aún así, se hace a veces imprescindible para bucear en nuestro interior. Como un ayuno del alma que nos aleja de distracciones y nos permite concentrarnos con la distancia necesaria en el pensamiento siempre clarificador,  y detenernos con la calma precisa en el análisis del sentimiento obnubilador…  porque nunca será lo mismo pensar que sentir, aunque algunos lo perciban de ese modo en una especie de ceremonia de la confusión. Y es que ambos conceptos, pensar o sentir, se contaminan de forma evidente e importante el uno del otro.

Pero...

Pensar,  por lo  general,  sobre todo cuando se trata de decidir algo personal, es la mayor parte de las veces un intento de buscar un equilibrio esquivo e huidizo de per se.  Quizás  el intento más válido de crear nuestra propia realidad desde la objetividad  de un racionalismo que acostumbra a sernos ajeno por contaminación del sentimiento que nos invade,  a veces  incluso a pesar nuestro.

No quiero pasar por alto en este pobre intento de análisis, al que se podrían aportar un montón de matices más, una cuestión que me parece concluyente en este asunto. Y es que dependiendo de la naturaleza propia de cada uno, siempre habrá a quien le pese mucho más a la hora de elegir, pensar que sentir o viceversa. Con la precaución y distancia debidas, que nadie está libre de contradicciones, servidora se sitúa entre los primeros. Tampoco obviaré, algo en lo que muchos de vosotros estaréis asimismo de acuerdo… y es que,  los que somos de tendencia pensativa, podemos abstraernos para reflexionar aún en medio de una multitud.

No obstante, a pesar de esa fama que tiene el “hombre” de animal social, finalizaré diciendo que sin importar la tesitura en que nos hallemos, en el fondo, la soledad es algo inherente al ser humano. Y en algunos, entre los que también me cuento,  además de inherente, aparte “coqueteos”* característico.
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*coqueteos =  dicho en un sentido de “ocasionalmente”. Todos sabemos de algún ejemplar  que bajo una apariencia extravertida, esconde una reserva feroz.

sábado, 9 de junio de 2012

Un poco más allá de la realidad...

                                                                   Roger Penrose
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Vivimos una única realidad con tres dimensiones, matemática, física y psíquica, unificadas en el hombre
Roger Penrose en:  El camino hacia la realidad.
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Dicen las enciclopedias, a grosso modo, que la “realidad” es  un cúmulo de fenómenos y estímulos que aprehendemos a través de los sentidos. Las mismas enciclopedias dicen también, que ese conjunto aprehendido, de estímulos y fenómenos asimilados, con más o menos acierto, que sigue  y seguirá avanzando en nuestra “mente”, conforman lo que conocemos por “conciencia” de realidad.

Sentidos
Mente
Observación
Conciencia
Realidad

Y aunque casi cada autor, sea este físico o filósofo, ha desarrollado su teoría particular sobre estos conceptos, todos coinciden en algo: en buscar unas premisas biofísicas que contengan esa univocidad conveniente a la definición del término “realidad”. Pero pasar por el tamiz del laboratorio lo que nos llega a través del subjetivismo aleatorio de los “sentidos” -de sentir- demanda como mínimo una gran audacia interpretativa. Porque como diría el brillante autor de la cita que encabeza este escrito, de formación Físico, Matemático, Filósofo y experto en Teoría de la Relatividad:

“Deberíamos preguntarnos por la capacidad humana para ser consciente de un mundo cognoscible"

Aunque él, a pesar de lo manifestado, haya especulado y establecido unas bases biofísicas cuánticas del tema, asociando la idea de conciencia con el modelo de gravedad cuántica. (http://www.google.es/search?aq=f&sugexp=chrome,mod=6&sourceid=chrome&ie=UTF-8&q=gravedad+cu%C3%A1ntica)
 Una forma de acercarse al  tema que podría rozar una espiritualidad no tan alejada de algunas formas de “teísmo”. No obstante, los moralistas, enfocan esta cuestión desde un creacionismo, legítimo, pero en mi opinión y en la de otros muchos, ampliamente superado por la Ciencia.

Aún así,  por el momento, cualquier teoría al respecto, incluyendo a la Teoría Cuántica, no deja de ser la interpretación de las percepciones de un “observador”, sobre las que construimos nuestras evidencias, con sus variables, que de alguna manera es lo que nos permitirá seguir avanzando en el orden de esa obra, de algo tan alejado de la mente humana, al menos por el momento… como es el concepto de “realidad”.

Y esta breve y espero que comprensible explicación, de algo tan complejo como la aprehensión de una materialidad que evidentemente se nos escapa a borbotones, no quiere ser más que la introducción a una entrevista que leí hace unos días en ese apartado de LA VANGUARDIA, conocido como “La Contra” del que en alguna otra ocasión ya me hecho eco por el interés de los asuntos que aborda y que hoy concierne al concepto de “conciencia” de forma más que sorprendente.

Realizada por uno de sus habituales, Lluis Amiguet, al cardiólogo y científico Pim van Lommel, que estudia desde hace años las ECM o Experiencias Cercanas a la Muerte y a quien la prestigiosa revista médica británica, The Lancet  ha publicado sus estudios por su seriedad  y el interés que merecen.  Toda una autoridad al respecto.

Y sin más, os dejo con él y sus extraordinarias afirmaciones.

(nota del entrevistador Lluís Amiguet)
"La Ciencia ignora o niega, cuanto no puede explicar, pero eso no quiere decir que no exista. La vida del doctor Van Lommel es una apuesta por la verdad, por más inexplicable que parezca, más allá del trillado camino de la ortodoxia. Han pasado diez años desde que hablamos, pero al estrechar su mano en el aeropuerto de Amsterdam (viene de conferenciar en Atlanta) me sonríe como a un viejo amigo y experimento una íntima sensación de paz y seguridad. El doctor Van Lommel se ha asomado al otro lado sin dejarse  en este el sentido común y lo que ha visto es bueno. Aunque para dominarnos, nos hayan infundido el miedo a verlo. Aceptarlo es aceptarnos y sentirse mejor."
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“Cuando mueres, sólo cambias de conciencia"

“Madurar es liberar la conciencia de la edad: he tratado a jóvenes con experiencias después de la muerte más maduros que yo. Mi padre era neurólogo y yo quise ser físico: ahora estudio física cuántica para entender qué sucede tras la muerte. La fe es otro camino a la verdad. (van Pimmel)

Cuando enseñaba Cardiología en el hospital de Arnheim -800 camas- ya investigaba cómo algunos pacientes, tras infarto y muerte clínica, volvían a vivir.

...
Hasta que en 1986 leí el testimonio de un estudiante de Medicina, George Ritchie, que resucitó tras nueve minutos de muerte clínica. Me impresionó tanto que empecé a estudiar en profundidad esos casos.

¿Tantos había?
En 1988 ya tenía doce episodios incuestionables y creé una red de investigación con otros diez hospitales holandeses. Iniciamos un estudio clínico prospectivo de 344 pacientes, que publicó The Lancet (2001).

Causó un impacto mundial.
Tanto que ya le avancé entonces, cuando usted me entrevistó, que, tras 31 años de cardiología, me iba a dedicar en exclusiva a las experiencias cercanas a la muerte (EDM).

¿Qué hemos aprendido desde el 2001?
Tenemos más preguntas, además de la clásica: ¿si la conciencia es un mero producto del cerebro, cómo puede sobrevivir y explicar la experiencia de la muerte?

¿Qué dice la ortodoxia médica?
Que se trata de meras alucinaciones causadas por la anoxia (carencia de oxígeno).

¿Y qué le dice su investigación?
Si la causa fuera la anoxia, todos los que vuelven a la vida tras la muerte tendrían EDM, porque todos la sufren, pero, en cambio, sólo el 18% tiene esas experiencias.

¿Qué explican sobre ellas?
Coinciden en hablar de recuerdos, cognición y emociones y mantienen la identidad, un punto crucial, porque el ego es el enlace entre la conciencia y el cuerpo.

¿Luces, voces, su vida en un instante...?
Las han experimentado miles de personas, pero no todos las explican por temor a ser tachados de lunáticos o porque creen que las causan la medicación o la enfermedad.

¿Todos experimentan lo mismo?
No todos experimentan todo, pero todos citan algunas experiencias recurrentes que coinciden en un cruce espacio-temporal.

¿A qué se refiere?
Es la revisión de la vida pasada, pero también la futura y presente: algunos, al volver, anticipan sucesos y reinterpretan los ya pasados, así que suelen cambiar de pareja, de trabajo, de existencia, porque han contemplado su vida en conjunto durante su EDM.

¿Cómo son esas visiones?
Inefables, a menudo el lenguaje carece de términos para explicarlas. Una EDM de tres minutos puede requerir semanas de testimonio en el que no se repite un solo episodio. El tiempo, como le decía, transcurre de un modo único en síntesis con el espacio y una constelación de familiares y afectos.

Por ejemplo.
Un paciente refiere cómo en su EDM había visto a un señor desconocido sonriéndole. Diez años después, su madre agonizante le reveló que él era hijo de una relación extramarital y le mostró una fotografía de su padre biológico, asesinado en un campo de concentración: era aquel señor sonriente.

¿Cómo sabe que esos pacientes clínicamente muertos siguen conscientes?
Lo prueban cientos de casos. En Conciencia más allá de la vida explico el de un hombre de 43 años que nos llegó cianótico, frío, sin tensión y con las pupilas dilatadas. La enfermera le extrajo la dentadura postiza y la depositó en un cajón. Resucitó inexplicablemente tras un largo coma y preguntó por sus dientes.

Si estas vivo, resultan muy útiles.
Reconoció, al verla, a la enfermera y le pidió que se los devolviera. Ella nos llamó alarmada y entonces el paciente nos relató en detalle lo que habíamos dicho y hecho cuando llegó muerto a urgencias del hospital.

¿Y usted qué cree?
Nuestra conciencia no es más que un retransmisor para esta dimensión de nuestro ser en varias. Es como una radio que, mientras vivimos aquí, sintoniza con este universo. Nuestra muerte sólo es un cambio de conciencia, una transición. Sólo morimos en una dimensión para pasar a otras.

¿Es una convicción religiosa?
Es física cuántica. Yo no soy creyente. Muchas religiones se han acercado a esa realidad con técnicas de paso entre esas dimensiones, como la meditación o el misticismo.

¿Cómo lo sabe?
Porque estudio casos -me consultan decenas cada día- y las experiencias son recurrentes y concurrentes: confluyen tiempo -pasado, presente y futuro: tienen visiones- y espacio en sensación de unidad.

...
Y esos testimonios de cada día coinciden con los relatos de la mística y las visiones de profetas, gurús y santos desde hace siglos.

¿Todo está conectado?
Ven la luz (los niños me cuentan que un ángel; los ateos hablan de "una energía" y los creyentes, de Dios). Todos se refieren a lo mismo y que en ello se sienten integrados.

¿Por qué la ciencia lo ignora?
Hasta ahora, la mecánica cuántica demuestra que la luz consta de partículas que al mismo tiempo son ondas -creo que nuestra conciencia las retransmite- dependiendo del estado del observador.

La experiencia de lo objetivo, al fin, depende de tu estado subjetivo.
Así que, desde los gurús milenarios hasta los físicos cuánticos, cuando asumes tu transición sin miedo experimentas un anticipo de esa sensación de plenitud.


Como mínimo, apasionante tema ¿verdad?
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sábado, 19 de mayo de 2012

Navegamos...

                                                             Imagen de  La mirada de cristal
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Lento, como el tiempo en el espejo, palidece el sol en la ventana.Todo se borra tras los párpados...

Abandonado a una luna temprana y complaciente, resplandece el mar... navega/mos hacia la larga oscuridad. Silencioso periplo a destino, en la misma extraña soledad  de la llegada.

Igual o heterogéneo, menudea el camino. Hoy dispar, quien sabe porqué… 


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sábado, 12 de mayo de 2012

Invictus...

                                              Imagen hallada en Internet de origen incierto
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                                            Con cariño, para un amigo muy querido
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En la noche que me envuelve,
negra como un pozo insondable,
doy gracias al dios que fuere por mi alma inconquistable.
En las garras de las circunstancias, no he gemido ni llorado,
ante las puñaladas del azar.
Si bien he sangrado, jamás me he postrado,
más allá de este lugar de ira y llantos
donde acecha la oscuridad con su horror.
No obstante, la amenaza de los años,
 me halla y me hallará sin temor.
Ya no importa cuan recto haya sido el camino,
ni cuantos castigos lleve a la espalda...
Soy el amo de mi destino
Soy el capitán de mi alma

William Ernest Henley 
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domingo, 6 de mayo de 2012

Escogiendo...

Imagen de La mirada de cristal
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“No te afanes, alma mía, por una vida inmortal, pero agota el ámbito de lo posible…
(Píndaro) En el Mito de Sísifo .
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No hace mucho, conversaba con una amiga sobre un tercero, del que ambas tenemos fundadas sospechas de que quizás tenga intención de “desaparecer” de una forma definitiva a no tardar. Pues bien,  finalizada la charla, el tema de la misma me dejó pensando largo rato. Porque con mayor o menor intensidad, incluso con determinada frecuencia… es algo que alguna vez, todos, nos hemos planteado, aunque sólo haya sido como  auto-especulación  emocional en soledad o  en una sencilla pero “a profundis” conversación de café con alguien de confianza. Añadiré también, que al igual que ese tercer amigo, ambas creemos  firmemente en la legitimidad absoluta de tan denostado recurso. Denostado, socialmente hablando, claro.

Y más allá de motivos o porqués de cómo se llega a esa  disposición del ánimo… que me abstendré  de calificar de forma alguna, ya que el adjetivo que lo haría, variará en un amplio arco, desde la tristeza a la liberación según el momento existencial en que nos hallemos y sobretodo de  las creencias  y valores de cada uno...

Lo primero que me he preguntado es:

 ¿Dónde está la diferencia entre intención y determinación? Quizás en algún punto de la frágil línea existente entre el  pensamiento del presente y lo que más tarde, en esta entelequia de tiempo que nos posee o nos ¿aprisiona?… será el hecho pasado. Pero eso será  así,  sólo si el “acto” sucede… si en verdad esa intención última de nuestro pensamiento primigenio, pasa de la determinación a la ejecución activa. Porque incluso escogiéndolo, la logística de abandonar esta dimensión de manera intencionada no parece especialmente fácil, por muchas y diversas causas.

Si la sociedad como tal, no hubiese creado  mecanismos de control y desprestigio contra esta práctica,  que no es tan antinatural como intentan hacernos creer, probablemente la muerte,  que es tan sólo el colofón de la vida como la “percibimos”...  sería un  tránsito importante sin duda, pero mucho más despojado de tabúes y temores de lo que es, que  viviríamos con mucha más paz y naturalidad. Sobre todo, sin ese pánico cerval, sin  esa rabia gratuita e improductiva, que tantas veces se detecta en los que se van…  Como muestra de todo lo contrario, no hay más que observar la serenidad y dignidad con que  se enfrentan a tal trance otras especies, mal consideradas inferiores. E ilustraré lo que digo con una anécdota personal.  Hace un tiempo, uno de mis animales domésticos, de avanzada edad, sencillamente dejó de alimentarse. Y a pesar de mi  en principio insistencia… para que lo hiciese, os juro que hubo un momento en el que de alguna forma, supo como hacerme  saber su intención y su deseo de marcharse… y aunque pesarosa por lo que sabía se avecinaba…  cesé en mi “encarnizamiento alimenticio”… lo que provocó que dejase de huirme en cuanto me veía y nos permitió a ambas (era una gata) acompañarnos tranquilamente, hasta que llegó su momento.

Y es que vivir “a toda costa” a pesar de lo que sea… haciendo valer  algo tan incierto como la “esperanza”, como único asidero o leit motiv, no me parece lo más acertado. Pero cada uno… tiene  afortunadamente la facultad de escoger lo que desea. Y diferencio aquí entre lo que se “desea” y lo que se “puede”… ya que no siempre es posible llevar a cabo ese deseo, sea  por imposibilidad física, como en el famoso caso Sampedro,  o emocional… causar dolor a otros,  puede ser también un elemento paralizador,  para llevar a cabo ese acto que muchos consideran “liberador”.  Aunque pienso que en este último supuesto es tan sólo una detención temporal… porque creo que hay impulsos humanos, como el de nacer o morir que nos resultan incontrolables. Son ellos los que nos dominan y no al revés.  No quiero obviar la cuestión de la valentía, objeto de tantas suspicacias en este caso, sobre la que diré, que tan bizarro me parece el que decide enfrentar “lo que sea” en esta dimensión, como el que determina el momento para mirar a la muerte cara a cara y no esperar pacientemente a que la parca se pase a “recogerlo”.  Eso sí, morir día a día o saltar sin red…  ambas cosas conducen al mismo lugar...

Está asimismo la cuestión del que en el último instante no se ve capaz de afrontar ese cáliz… porque ir hacia lo desconocido de forma “definitiva”, puede ser para algunos, inspirador de gran temor  y de “virgencita que me quede como estoy…” aunque sea en estado de piltrafa… Excluyo  de todos los supuestos… a los “boquillas”, que ya llevan lo suyo de  per se. Nada hay más ridículo que un suicida ficticio, que no frustrado…  Pero ojo! Porque según las estadísticas, más del 90% de los suicidas efectivos,  lo han anunciado en uno u otro momento. Es decir, no todos los que manifiestan que lo harán lo llevan a cabo pero sí, que ese abrumador  90% de los que lo hacen… lo han advertido en alguna ocasión.
  
Son muchos más, incontables…  los sesgos a tener en cuenta en tal situación, pero no se trata aquí de hacer un análisis vano y presuntuoso por mi parte de lo que Camús, Wilde o Dostoievski, nada menos…  o el paradigmático y admirablemente consecuente  en este asunto,  porque predicó con el ejemplo… Jean Paul Sartre, consideraban el único asunto realmente importante de la Filosofía.  Esto quiere ser, sin más, una sencilla reflexión de asimilación.

Hay además algunos matices de esta cuestión  que me llaman la atención de forma mucho más poderosa que otros. Puede que el principal sean los motivos...  Porque  no es lo mismo decidir esa partida,  para huir de una cierta desesperación transcendental, sin importar aquí el análisis de cómo las circunstancias de ese “absurdo existencial” del que tanto habla la Filosofía desde todos los ámbitos, nos hayan podido abocar a esa situación, que marchar por falta de dignidad o por rescate del dolor de una enfermedad terminal…  sea esta física o emocional…  Claro, que  todos esos motivos,  acostumbran a ser la pescadilla que se muerde la cola. Pero juntos o por separado, en  todos los  casos citados, la “liberación” como contrapunto al  fracaso  vital, sería  el factor determinante de esa decisión.
  
Y  ya para terminar, diré, que tampoco me parece baladí aquí, la cuestión de algo tan aleatorio como lo  que  consideramos “suerte”. Entendiendo por ello el factor de  lo que pudo haber sido y no fue…  por esos “azares causales” o sincrónicos, que todos tenemos o “padecemos”…  en nuestras trayectorias vitales. Eso que muchos nombran como “destino”…  Sobre eso, me remito al texto de T.S. Eliot, que no hace tanto incluía en mi sidebar, porque me parece de lo más apropiado al respecto y que utilizaré para cerrar lo que largo está y sólo ha querido ser una humilde e insignificante disquisición de una profana, que pide perdón por el atrevimiento y la densidad del texto, sobre uno de los puntos más conflictivos de la vida. La muerte escogida.



Tiempo presente y tiempo pasado
se hallan quizás presentes en el tiempo futuro
y el tiempo futuro dentro del tiempo pasado.
Si todo el tiempo es eternamente presente
todo tiempo es irredimible.
Lo que pudo haber sido es mera abstracción
quedando como eterna posibilidad
solamente en el mundo de la especulación.
Lo que pudo haber sido y lo que fue
apuntan a un solo fin,
que está siempre presente.

T.S. Eliot.
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