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sábado, 9 de junio de 2012

Un poco más allá de la realidad...

                                                                   Roger Penrose
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Vivimos una única realidad con tres dimensiones, matemática, física y psíquica, unificadas en el hombre
Roger Penrose en:  El camino hacia la realidad.
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Dicen las enciclopedias, a grosso modo, que la “realidad” es  un cúmulo de fenómenos y estímulos que aprehendemos a través de los sentidos. Las mismas enciclopedias dicen también, que ese conjunto aprehendido, de estímulos y fenómenos asimilados, con más o menos acierto, que sigue  y seguirá avanzando en nuestra “mente”, conforman lo que conocemos por “conciencia” de realidad.

Sentidos
Mente
Observación
Conciencia
Realidad

Y aunque casi cada autor, sea este físico o filósofo, ha desarrollado su teoría particular sobre estos conceptos, todos coinciden en algo: en buscar unas premisas biofísicas que contengan esa univocidad conveniente a la definición del término “realidad”. Pero pasar por el tamiz del laboratorio lo que nos llega a través del subjetivismo aleatorio de los “sentidos” -de sentir- demanda como mínimo una gran audacia interpretativa. Porque como diría el brillante autor de la cita que encabeza este escrito, de formación Físico, Matemático, Filósofo y experto en Teoría de la Relatividad:

“Deberíamos preguntarnos por la capacidad humana para ser consciente de un mundo cognoscible"

Aunque él, a pesar de lo manifestado, haya especulado y establecido unas bases biofísicas cuánticas del tema, asociando la idea de conciencia con el modelo de gravedad cuántica. (http://www.google.es/search?aq=f&sugexp=chrome,mod=6&sourceid=chrome&ie=UTF-8&q=gravedad+cu%C3%A1ntica)
 Una forma de acercarse al  tema que podría rozar una espiritualidad no tan alejada de algunas formas de “teísmo”. No obstante, los moralistas, enfocan esta cuestión desde un creacionismo, legítimo, pero en mi opinión y en la de otros muchos, ampliamente superado por la Ciencia.

Aún así,  por el momento, cualquier teoría al respecto, incluyendo a la Teoría Cuántica, no deja de ser la interpretación de las percepciones de un “observador”, sobre las que construimos nuestras evidencias, con sus variables, que de alguna manera es lo que nos permitirá seguir avanzando en el orden de esa obra, de algo tan alejado de la mente humana, al menos por el momento… como es el concepto de “realidad”.

Y esta breve y espero que comprensible explicación, de algo tan complejo como la aprehensión de una materialidad que evidentemente se nos escapa a borbotones, no quiere ser más que la introducción a una entrevista que leí hace unos días en ese apartado de LA VANGUARDIA, conocido como “La Contra” del que en alguna otra ocasión ya me hecho eco por el interés de los asuntos que aborda y que hoy concierne al concepto de “conciencia” de forma más que sorprendente.

Realizada por uno de sus habituales, Lluis Amiguet, al cardiólogo y científico Pim van Lommel, que estudia desde hace años las ECM o Experiencias Cercanas a la Muerte y a quien la prestigiosa revista médica británica, The Lancet  ha publicado sus estudios por su seriedad  y el interés que merecen.  Toda una autoridad al respecto.

Y sin más, os dejo con él y sus extraordinarias afirmaciones.

(nota del entrevistador Lluís Amiguet)
"La Ciencia ignora o niega, cuanto no puede explicar, pero eso no quiere decir que no exista. La vida del doctor Van Lommel es una apuesta por la verdad, por más inexplicable que parezca, más allá del trillado camino de la ortodoxia. Han pasado diez años desde que hablamos, pero al estrechar su mano en el aeropuerto de Amsterdam (viene de conferenciar en Atlanta) me sonríe como a un viejo amigo y experimento una íntima sensación de paz y seguridad. El doctor Van Lommel se ha asomado al otro lado sin dejarse  en este el sentido común y lo que ha visto es bueno. Aunque para dominarnos, nos hayan infundido el miedo a verlo. Aceptarlo es aceptarnos y sentirse mejor."
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“Cuando mueres, sólo cambias de conciencia"

“Madurar es liberar la conciencia de la edad: he tratado a jóvenes con experiencias después de la muerte más maduros que yo. Mi padre era neurólogo y yo quise ser físico: ahora estudio física cuántica para entender qué sucede tras la muerte. La fe es otro camino a la verdad. (van Pimmel)

Cuando enseñaba Cardiología en el hospital de Arnheim -800 camas- ya investigaba cómo algunos pacientes, tras infarto y muerte clínica, volvían a vivir.

...
Hasta que en 1986 leí el testimonio de un estudiante de Medicina, George Ritchie, que resucitó tras nueve minutos de muerte clínica. Me impresionó tanto que empecé a estudiar en profundidad esos casos.

¿Tantos había?
En 1988 ya tenía doce episodios incuestionables y creé una red de investigación con otros diez hospitales holandeses. Iniciamos un estudio clínico prospectivo de 344 pacientes, que publicó The Lancet (2001).

Causó un impacto mundial.
Tanto que ya le avancé entonces, cuando usted me entrevistó, que, tras 31 años de cardiología, me iba a dedicar en exclusiva a las experiencias cercanas a la muerte (EDM).

¿Qué hemos aprendido desde el 2001?
Tenemos más preguntas, además de la clásica: ¿si la conciencia es un mero producto del cerebro, cómo puede sobrevivir y explicar la experiencia de la muerte?

¿Qué dice la ortodoxia médica?
Que se trata de meras alucinaciones causadas por la anoxia (carencia de oxígeno).

¿Y qué le dice su investigación?
Si la causa fuera la anoxia, todos los que vuelven a la vida tras la muerte tendrían EDM, porque todos la sufren, pero, en cambio, sólo el 18% tiene esas experiencias.

¿Qué explican sobre ellas?
Coinciden en hablar de recuerdos, cognición y emociones y mantienen la identidad, un punto crucial, porque el ego es el enlace entre la conciencia y el cuerpo.

¿Luces, voces, su vida en un instante...?
Las han experimentado miles de personas, pero no todos las explican por temor a ser tachados de lunáticos o porque creen que las causan la medicación o la enfermedad.

¿Todos experimentan lo mismo?
No todos experimentan todo, pero todos citan algunas experiencias recurrentes que coinciden en un cruce espacio-temporal.

¿A qué se refiere?
Es la revisión de la vida pasada, pero también la futura y presente: algunos, al volver, anticipan sucesos y reinterpretan los ya pasados, así que suelen cambiar de pareja, de trabajo, de existencia, porque han contemplado su vida en conjunto durante su EDM.

¿Cómo son esas visiones?
Inefables, a menudo el lenguaje carece de términos para explicarlas. Una EDM de tres minutos puede requerir semanas de testimonio en el que no se repite un solo episodio. El tiempo, como le decía, transcurre de un modo único en síntesis con el espacio y una constelación de familiares y afectos.

Por ejemplo.
Un paciente refiere cómo en su EDM había visto a un señor desconocido sonriéndole. Diez años después, su madre agonizante le reveló que él era hijo de una relación extramarital y le mostró una fotografía de su padre biológico, asesinado en un campo de concentración: era aquel señor sonriente.

¿Cómo sabe que esos pacientes clínicamente muertos siguen conscientes?
Lo prueban cientos de casos. En Conciencia más allá de la vida explico el de un hombre de 43 años que nos llegó cianótico, frío, sin tensión y con las pupilas dilatadas. La enfermera le extrajo la dentadura postiza y la depositó en un cajón. Resucitó inexplicablemente tras un largo coma y preguntó por sus dientes.

Si estas vivo, resultan muy útiles.
Reconoció, al verla, a la enfermera y le pidió que se los devolviera. Ella nos llamó alarmada y entonces el paciente nos relató en detalle lo que habíamos dicho y hecho cuando llegó muerto a urgencias del hospital.

¿Y usted qué cree?
Nuestra conciencia no es más que un retransmisor para esta dimensión de nuestro ser en varias. Es como una radio que, mientras vivimos aquí, sintoniza con este universo. Nuestra muerte sólo es un cambio de conciencia, una transición. Sólo morimos en una dimensión para pasar a otras.

¿Es una convicción religiosa?
Es física cuántica. Yo no soy creyente. Muchas religiones se han acercado a esa realidad con técnicas de paso entre esas dimensiones, como la meditación o el misticismo.

¿Cómo lo sabe?
Porque estudio casos -me consultan decenas cada día- y las experiencias son recurrentes y concurrentes: confluyen tiempo -pasado, presente y futuro: tienen visiones- y espacio en sensación de unidad.

...
Y esos testimonios de cada día coinciden con los relatos de la mística y las visiones de profetas, gurús y santos desde hace siglos.

¿Todo está conectado?
Ven la luz (los niños me cuentan que un ángel; los ateos hablan de "una energía" y los creyentes, de Dios). Todos se refieren a lo mismo y que en ello se sienten integrados.

¿Por qué la ciencia lo ignora?
Hasta ahora, la mecánica cuántica demuestra que la luz consta de partículas que al mismo tiempo son ondas -creo que nuestra conciencia las retransmite- dependiendo del estado del observador.

La experiencia de lo objetivo, al fin, depende de tu estado subjetivo.
Así que, desde los gurús milenarios hasta los físicos cuánticos, cuando asumes tu transición sin miedo experimentas un anticipo de esa sensación de plenitud.


Como mínimo, apasionante tema ¿verdad?
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lunes, 11 de abril de 2011

Time is not time?


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Para R.d.M. del que nunca más se supo...
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El tiempo, es un niño que juega como un niño (Carl Jung)
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Hace unos días, desconozco el motivo, una de mis entradas de Física:
http://cristal00k.blogspot.com/2010/11/desdoblando-el-tiempo.html, recibió una inusual cantidad de visitas (más de 500) en menos de 24 horas y aún a dia de hoy, esa misma página es visitada con una frecuencia algo más alta de lo que es normal en esta “casa”. Lo que me ha despertado de nuevo, las ganas de abordar el tema. Aficiones o motivos aparte, aunque el mérito en este caso sea mucho más de Jean Pierre Garnier que mío, gusta saber que interesa lo que publicas. Por lo menos a mí.
Así pues, en esta nueva entrada intentaré hablaros del “Tiempo” en términos dimensionales. El "gran tema" tanto en física clásica como en teórica, pero tan prolijo en información de todas clases, que se hace arduo para este humilde lugar abordarlo de forma breve y clara. Pero dentro de mis limitadas posibilidades, voy a intentar acercaros a esta cuestión de una forma más amena. Desde el ámbito que toca a la consciencia y a la conciencia. Por supuesto, lejos de ininteligibles fórmulas o aburridos diagramas, que no tienen valor ni cabida en un espacio sencillo como este.
Comenzaré por decir, que más allá del lógico intento de racionalizar y organizar la entropía y el caos del “sistema” en el que estamos incluidos y sus permanentes cambios y evolución… la realidad que percibimos, está permanentemente “atada” al subjetivismo de un observador. Y algo tan obvio, es quizás el descubrimiento más importante e incontrovertible, de la cada vez más sorprendente a la vez que apasionante, incluso por momentos inquietante… Física Teórica o de Partículas.
Hasta hace relativamente poco, (concepto temporal) vivíamos en un mundo, donde se nos enseñaba, que conceptos tan básicos como los de espacio o tiempo eran magnitudes totalmente absolutas y aunque relacionadas entre si, con entidad propia e independientes de la materia. Algo así como un marco conceptual, en donde “todo” sucedería, teniendo cabida y lugar.
Pero a partir de los postulados de la “nueva” Física, pudiera ser -y es importante la elección tanto del subjuntivo, como del lenguaje nominal con el que nos acercamos a la fenomenología en general- que la cosas no fuesen realmente como nos han enseñado a percibirlas. Me refiero a que más allá de una realidad, que probablemente no es ajena y de la capacidad organizativa de percepción en entelequias varias de la especie humana, el color “rojo” lo es, porque así nos han enseñado a reconocerlo. Pero ¿en qué términos, concibe los colores y el rojo, mi gato? ¿o porqué él, en un alarde de superioridad de especie evidente, percibe un poco antes que cualquier sismógrafo de alta tecnología y desde luego que cualquiera de nosotros… no importa que desastre natural …?
En mayor o menor medida, os supongo al corriente del concepto relativista de Tiempo Einsteniano y su paradoja o contradicción con la Teoría Cuántica, sobre el que han trabajado y trabajan sin descanso los Físicos de todo el mundo, intentando aunar ambas. Pero hasta la fecha, aparte de serios intentos (no probados aún al 100%) como el de la Teoría de Cuerdas… de forma infructuosa, parece que esa “teoría del todo” se resiste a nuestra mediatizada y ¿limitada? capacidad de observación. El profesor Leonard Susskind, uno de los postulantes de las “Cuerdas” dice en una sustanciosa entrevista que somos sólo una estirpe de cavernícolas preguntándonos por cuestiones, que por el momento, nos vienen grandes.
Bien, pues en el otro extremo, pero con la misma y obstinada idea que Susskind u otros, de casar ambas Teorías, está Julian Barbour, un Físico inglés que ha desarrollado sus tesis apoyándose en gente como Leibniz, Tait, Mach, Born o Poincaré. Este científico, sostiene de forma tenaz y sorprendente, que el tiempo es tan solo una abstracción humana creada con el fin de organizar la sucesión de “ahoras” que nos atañen. Una ilusión creada a voluntad y conveniencia de nuestra consciencia. Mantiene que no debemos pensar en términos de un espacio o tiempo absolutos en el que las cosas o eventos se desplazan, sino en términos de un “espacio de configuración”* en el que el tiempo sería sólo una medida del cambio de un estado a otro. Medida siempre mediatizada por la subjetividad del observador, claro. Es decir, que no habría un espacio-tiempo por el que se deslice o fluya una esfera. Sino infinitas esferas representadas en infinitos estados de ese “espacio de configuración*” de todos los posibles estados de la esfera… que existirían… ¡atención! A LA VEZ… Lo que abona la Teoría de Alexander Vilenkin y sus Universos Paralelos, de los que hablaremos en otra ocasión.
O sea, que no habría instantes de tiempo, sino sólo la medición del observador, del cambio entre los estados de la materia. Como una huella. Asimismo el pasado o el futuro, sólo serían otra entelequia organizativa, conveniente a nuestra mente. El primero, mediante una ilusión tan subjetiva como es un recuerdo y el segundo sencillamente no existe porque es sólo imaginación convertida irremisiblemente en presente.
Como sea, y por si a alguien le interesa saber más sobre este asunto, dejo aquí el enlace a una entrevista a Julian Barbour, que aunque un poco “densa” no tiene desperdicio y para los más perezosos, adjunto un video de otra breve entrevista del programa Redes de Eduard Punset, donde el profesor explica de forma mucho más sucinta su teoría.
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domingo, 28 de noviembre de 2010

Desdoblando el Tiempo...


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"El presente, no es más que el regreso de un futuro, que ya hemos creado en el pasado".

Jean Pierre Garnier.


Después de un tiempo sin hacerlo, he decidido abordar de nuevo el tema cuántico. Advirtiendo otra vez al posible lector, de que es ésta una ciencia a la que sólo podemos aproximarnos en términos de probabilidad. Que sería como decir, que observar, es un fenómeno que implica por lo menos a dos elementos y delimita el mundo. Es decir, absolutamente todo lo que tocamos y vemos es el resultado de factores comprendidos en el objeto o fenómeno observado y es que las cosas se modifican en el proceso inevitable de “lo que son en si” y lo que son “para nosotros". No hay nada material o físico, tal como lo entendemos en nuestra realidad, más allá de una conciencia que lo determine. Sólo entropía o un caos de probabilidades. Todo un paradigma el de la Física Cuántica.
Mi intención es aproximarme a un tema, que como mínimo, se balancea entre el sentimiento de inquietud que produce el saber que podemos influir en la realidad que nos concierne al observarla o “medirla” y la esperanza que ello pueda generar en nosotros.
Dado que a pesar de mi afición y de algunos créditos cursados en la Facultad de Física de la U.B., y otros cursos… no dejo de considerarme, y ser, una autodidacta bisoña y profana en el tema, prefiero que sea , Jean Pierre Garnier Malet, Doctor en Física y especialista en mecánica de Fluidos por la Universidad Louis Pasteur de Estrasburgo , así como por la de Stanford y que es asimismo el autor de la Teoría, ciertamente curiosa y revolucionaria, como casi todo lo que tiene que ver con la Física de Partículas, que quiero acercaros, el que os la explique.
El artículo, comienza diciendo, que la "teoría del desdoblamiento del tiempo" ha permitido explicar la llegada al cinturón de Kuiper de planetoides, que están en el origen de explosiones solares de envergadura. Pero Garnier, va mucho más allá y nos cuenta que esa ley es aplicable a nuestra vida: “Tenemos un cuerpo muy bien hecho que nos permite proyectarnos en el porvenir: ir al futuro, arreglarlo y volver para vivirlo". Y es durante la noche cuando tenemos la capacidad de arreglar ese futuro que hemos construido durante el día. Podemos ver los peligros antes de vivirlos, por medio de la intuición o la premonición y borrarlos…
Para ello, he escogido una entrevista corta pero muy sustanciosa que le realiza la periodista Inma Sanchís de La Vanguardia, en su apartado de “La Contra”, una pequeña maravilla de ese diario .
Dice así:
Nosotros, como el tiempo, también nos desdoblamos.
Tengo 70 años, vivo en París. Casado, dos hijos y tres nietos. Soy Doctor en Física y mi especialidad es la mecánica de fluidos. La política debe sustentarse en la tolerancia. Tengo la certeza de que hay pensar en los demás, como nos gustaría que pensasen en nosotros.
¿Su Teoría está avalada por la Ciencia?
La respetada revista American Institute of Phisycs de Nueva York y su comité científico, la han validado publicándola en el 2006, porque es una teoría que ha permitido, primero, prever, y luego explicar, la llegada de planetoides al sistema solar. ¿Quiere que le explique para qué sirve la ley del desdoblamiento del tiempo?
Sí, pero sencillito…
Tenemos dos tiempos diferentes al mismo tiempo: un segundo en un tiempo consciente y miles de millones de segundos en otro tiempo imperceptible en el que podemos hacer cosas cuya experiencia pasamos luego al tiempo consciente.
¿Y todo eso sin enterarnos?
Exacto. Tengo una síntesis instantánea de un análisis que he realizado en otro tiempo, aunque no tenga la memoria de ello.
¿Así funciona el tiempo?
Sí, en cada instante presente tengo un tiempo imperceptible en el cual fabrico un futuro potencial, lo memorizo y en mi tiempo real… lo realizo.
¿?
Tenemos la sensación de percibir un tiempo continuo. Sin embargo, tal como demuestran los diagnósticos por imágenes, en nuestro cerebro se imprimen solamente imágenes intermitentes. Entre dos instantes perceptibles siempre hay un instante imperceptible.
¿Cómo en el cine, que sólo vemos 24 imágenes por segundo?
Sí, la número 25 no la vemos, es subliminal. En publicidad se ha utilizado ese tipo de imágenes para influir con éxito en nuestro comportamiento, lo que ha demostrado que lo subliminal es accesible a nuestra memoria. El desdoblamiento del tiempo ha sido probado científicamente y la teoría ha dado justificaciones a escala de partículas y a escala de sistema solar.
Tenía entendido que las leyes de la cuántica no se aplicaban a las cosas grandes…
El fenómeno del desdoblamiento del tiempo, nos da como resultado un hombre que vive en el tiempo real y en el cuántico, un tiempo imperceptible con varios estados potenciales: memoriza el mejor y se lo transmite al que vive en tiempo real.
¿Nuestro otro yo cuántico crea la realidad?
Podríamos decir que entre el yo consciente y el yo cuántico, se da un intercambio de información, que nos permite anticipar el presente a través de la memoria del futuro. En física se llama híper incursión, y está perfectamente demostrada.
¿Estoy desdoblada como partícula?
Sí. Y sabemos, que si tenemos dos partículas desdobladas, ambas tienen la misma información al mismo tiempo, porque los intercambios de energía de información utilizan velocidades superiores a la velocidad de la luz. ¿Conoce el principio de los gemelos de Langenvin?
No.
En los años 20, Paul Langenvin demostró que si un gemelo viajaba a la velocidad de la luz, envejecía menos que el que se quedaba quieto. A Langevin no le creyeron. Hubo que esperar 50 años: en 1970, gracias a los relojes atómicos, se comprobó esa ley.
Entonces, en ese tiempo imperceptible pasó mucho tiempo.
Exacto, si puedo viajar a velocidades prodigiosas, un microsegundo se convierte en un día entero. Cuando regreso, no sé si me he ido, puesto que he estado ausente un microsegundo.
Estupenda propiedad, pero quién es el que viaja ¿yo?
Existe otra propiedad conocida en física: la dualidad de la materia; es decir, una partícula es a la vez corpuscular (cuerpo) y ondulatoria (energía). Somos a la vez cuerpo y energía, capaces de ir a buscar información a velocidades ondulatorias.
¿Y cómo asimilamos esa información?
En el sueño paradoxal, cuando estamos más profundamente dormidos y tenemos nuestra máxima actividad cerebral, se da el intercambio entre el cuerpo energético y el corpuscular. Y es ese intercambio el que le permite arreglar el futuro que ha creado durante el día, lo que hace que al día siguiente su memoria esté transformada.
Vaya.
El intercambio se realiza a través del agua del cuerpo. Ese intercambio de información permanente es el que crea el instinto de supervivencia y la intuición.
¿Fabricamos potenciales por medio de nuestro pensamiento?
Así es, si por ejemplo, pienso en una catástrofe, ese potencial ya se inscribe en el futuro y puede sufrirla usted u otro. De manera que la conclusión es: “no pienses en hacer a los demás, lo que no quisieras que los demás pensaran en hacerte a ti”. No es una ley moral ni filosófica, es una ley física.
Es difícil controlar el pensamiento.
De día, mucho, pero justo antes de quedarnos dormidos, tenemos un minuto, y basta con que durante ese minuto controlemos: esa es la manera de conectar con esa parte energética, llamémosla el doble, para pedirle que solucione los problemas.
¿Es cómo una oración?
No, es una relación, y hay que dejar totalmente las riendas al otro, las noches están para eso. La noche, no sólo permite borrar potenciales no deseados , sino que también nos guía los pensamientos del día siguiente.
“Nosotros, como el tiempo, también nos desdoblamos”
¿No os parece sombroso?.

Cinturón de Kuiper
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Nota: son tantos los asteriscos de aclaración que debería poner , que he decidido no hacerlo. De todas formas, en la red, encontraréis, casi, cualquier tipo de explicación que necesitéis.

jueves, 18 de febrero de 2010

Misticismo Cuántico


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Hace más o menos un par de semanas me hice con un libro que está en la línea de la frase del título. Si consultáis cualquier enciclopedia, os dirá que se conoce por Misticismo Cuántico a la creencia pseudocientífica de que las leyes de la mecánica cuántica, incorporan ideas místicas similares a las mantenidas por ciertas tradiciones filosóficas o religiosas, sobre todo las orientales y también las de la New Age. De ello se ha derivado una especie de cisma científico, en donde unos acusan a otros de “charlatanes” y los otros a los unos, de “cerrazón inexplicable” y de no querer reconocer lo evidente.

Lo que se dirime en definitiva en esas controversias es la inter-relación entre el Hombre y el Cosmos y viceversa, o lo que es lo mismo entre el Misticismo y la Física. Lo único cierto es que a lo largo del tiempo tanto los filósofos como los científicos se han interrogado sobre las grandes cuestiones que atañen a ambas ciencias de forma casi idéntica. Y es que al final, un científico o un filósofo, no dejan de ser ese niño que se sigue preguntando con la curiosidad característica de la primera edad, sobre el funcionamiento y las consecuencias de lo obvio. Cuestiones que el resto de los mortales nos limitamos a aceptar, sin planteárnoslas ontológicamente.
Es decir, Hermes Trismegisto, Zoroastro, Buda o Jung, se cuestionaron el mundo en los mismos términos que lo hicieron, Schröndinger, Heissenberg, Pauli o Bohr… (todos ellos laureados con el nobel de Física) y curiosa y sorprendentemente a pesar de la diferencia de sus métodos de análisis, incluso de los medios a su disposición concluyeron sus observaciones de forma muy similar en muchos casos. Así se le atribuye a Hermes Trismegisto (contemporáneo del Abraham bíblico) el famoso “tal como es arriba es abajo” que vino a comprobarse no hace tanto, en las estructuras últimas y disposiciones de los sistemas atómicos. Justo como están dispuestas las Galaxias en el macrocosmos, lo están las ínfimas estructuras del átomo en el microcosmos. Aún así, hay entre los científicos esa corriente que mencionaba más arriba y que dice que el Misticismo Cuántico es tan solo una desviación anómala de la Física a la que dan pábulo y alas cuatro charlatanes mal informados.
Esos supuestos puntos en común o coincidencias entre místicos y científicos siempre tienen que ver con que tanto para unos como para otros, el pensamiento consciente, o mente, se percibe como algo separado que existe aparte de las leyes físicas. Es decir lo mental y lo físico no serían la misma cosa. ¿Alma?
Y esto sucedería en última instancia por que la Mecánica Cuántica necesita ser “interpretada” por un observador. Y el resultado de la descripción de cualquier estado físico de un sistema de partículas observado vendría determinado, siempre en términos de probabilidad, por la evolución temporal o el intervalo entre dos medidas. Muy a grosso modo.
Bien, pues el autor de mi libro (Mente y Materia) el Doctor Fred Alan Wolf, es uno de estos científicos que conciben la Física de partículas como una nueva alquimia de la ciencia y el espíritu y que relaciona estos fenómenos que he intentado describiros, con más o menos fortuna, con la conciencia. Para mi gusto excesivamente mediático, pero no se le pueden negar ni su doctorado en Física, ni sus premios como divulgador científico, ni su currículum como profesor en las Universidades de Londres, Berlín, París, Jerusalén y San Diego. De todo el libro que recomiendo por su sencillez de comprensión a quien esté interesado en el tema, he seleccionado una sola página pero que creo que es significativa para el tema de conciencia y ciencia. Dice así:
“INFORMACION DEL FUTURO
Parece que todos sabemos lo que queremos decir cuando decimos que ha ocurrido un suceso. Queremos decir que ha pasado algo. También queremos decir, aunque normalmente no lo digamos, que alguien ha observado el suceso. Damos por supuesto que los sucesos “podrían” haber sucedido aunque no hubiera nadie para observarlos. Al fin y al cabo ese árbol proverbial que nos encontramos caído en el bosque “debió” de hacer un gran ruido y estrépito al chocar con el suelo en su desplome grandioso. Los sucesos tales como la producción de ondas sonoras, deben tener lugar, con independencia de la presencia o ausencia de seres dotados de oídos o de otros órganos capaces de percibir esos sucesos. ¿No es así?
Este punto de vista es muy natural, y se llama “objetivismo”. Esta filosofía afirma que toda la realidad surge de manera objetiva, externa, independiente de la mente. El conocimiento de esta realidad procede de objetos y eventos observados con base fiable, de las cosas que suceden a esos objetos. Pero supongamos que la ciencia demostrara que el objetivismo es erróneo. ¿Qué pasaría? Eso significaría que toda la realidad no es objetiva; que la realidad tiene que tener una cualidad subjetiva (lo que llamamos mente), y que la mente tiene que afectar y, quizá incluso, cambiar lo que percibimos que está objetivamente “allí fuera”. En resumen significaría que no existe un “allí fuera” absoluto, a no ser que exista una mente “aquí dentro” que lo perciba.
Por tanto la percepción de un suceso puede tener un efecto precipitador, provocando el suceso mismo y otorgando al suceso sus diversas cualidades observables, entre ellas las características biológicas que se ven en las formas de vida. Aunque este punto de vista pueda parecer extraño conceptualmente, los descubrimientos de la Física Cuántica le han dado realidad. Estos descubrimientos muestran de manera precisa, como los sucesos mismos, las cosas que pasan en el espacio y en el tiempo, están afectados por los actos que realizan los observadores. Ya diré algo más sobre la distribución temporal de estos actos en el capítulo siguiente; permitidme ahora que indique aquí uno de estos resultados, llamado EFECTO ZENON*
Supongamos que dos sistemas elementales idénticos (átomos o moléculas) que están sometidos a nuestro control se les permite evolucionar en el tiempo de dos maneras diferentes: uno de los sistemas se observa constantemente a lo largo del tiempo, el otro sólo se observa al principio y al final de su evolución. Por último se comparan entre sí los dos sistemas que eran de construcción idéntica. Lo que descubrimos es que han acabado muy diferentes, debido exclusivamente al número y la frecuencia de las observaciones. El Efecto Zenón muestra que el observador, por el mero hecho de elegir qué, cuándo y con cuánta frecuencia tiene lugar la observación, determina una historia del objeto que evoluciona. Por ejemplo, un átomo que está dispuesto a irradiar energía, se puede congelar con sólo observarlo repetidamente de modo que no llega nunca a emitir su energía, cosa que haría normalmente al cabo de pocos microsegundos si solo se observase al principio y al final de su vida radiante.”
Dejo a vuestra imaginación y elección lo que queráis inferir de estas sorprendentes afirmaciones.
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*Efecto Zenón: es la ralentización de la dinámica de un sistema cuando es observado, de forma que cuando la observación es suficientemente precisa la evolución se detiene por completo. Como cuando observáis el agua, que parece que no acaba de hervir nunca.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Tempus fugit...



http://www.flickr.com/photos/enhiro/3104388931/

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Somos muchos los que decimos, que el pasado no debería contar tanto en nuestra existencia, o que si lo hace, fuese tan sólo como lección de vida. Que sólo a las acciones del presente les correspondería crear nuestro tiempo. Pero parece que al final, como diría mi buen amigo Yandros, el tiempo es sólo ese punto infinitesimal del presente, en donde nuestra mente falaz por naturaleza, probablemente nos aleja de la auténtica realidad. Una materialidad siempre ajena a la intrínseca y esencial percepción del mismo y que enlaza esos tres conceptos que utilizamos en la dimensión espacial que nos concierne, para organizarlo y tratar así de aprehenderlo y asimilarlo de algún modo.

Pero esas tres creaciones humanas, pasado, presente y futuro, no dejan de ser otra entelequia, una vana ilusión elucubrada y aceptada como un respiro e interpretación de nuestro cerebro, que instante a instante ese implacable e inaprensible concepto se encarga de ir desmintiendo. Porque siempre será él, el que nos envuelva y aprisione y el que nos traiga y nos lleve a su antojo de forma irreversible y siempre en una sola dirección. (Arthur Eddington y su “flecha del tiempo” dixit en Illo témpore) . Aunque esté por ver que ocurrirá en un futuro...

Pero prescindiendo de magnitudes físicas que siempre pasan por la subjetividad o relatividad de un observador y de definiciones académicas varias.

¿Nunca os habéis preguntado qué sucedería si dejásemos de medirlo artificialmente? Si nos limitásemos sencillamente a dejarnos llevar por el incesante fluir de su inevitable y permanente viaje de la luz a la oscuridad y viceversa... ¿estaríamos fuera de la trampa? ¿influiría eso en nuestra percepción de tal concepto? O por el contrario ¿lo seguiríamos "sintiendo" de la misma forma?

Como un ladrón de vida… o un liberador de almas o de energías… Dependiendo siempre de la subjetividad de las diferentes culturas que nos ciernen.

Lo cierto, es que en nuestro lado del espejo, siempre lo percibiremos como el testigo mudo, palmario e inequívoco que nos aprisiona en la huella que deja a su paso en todo lo vivo, incluso en lo inerte o en lo falto de vida.

Y haremos tal cosa y todas las cosas… siempre en presente y con los limitados recursos de que disponemos… Un presente que sólo lo es, si existe un pasado previo… que creamos mediante algo tan inasible y ambiguo como un recuerdo. Por no hablar del futuro, que es tan solo la posibilidad de imaginar… o la facultad de crear con nuestras acciones del presente tal probabilidad, justo en ese infinitesimal momento. Tan solo un punto en el Universo.
Así pues, sólo “estamos o existimos” en ese suspiro infinitesimal en el que se entrelazan recuerdo y probabilidad. Frágil y fútil frontera la del ser.

Definitivamente, duermo fatal.
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lunes, 31 de agosto de 2009

Materia oscura...


















http://www.flickr.com/photos/stars/3715286982/
Este jueves pasado, el adelanto imprevisto de un viaje laboral, me impidió asistir a una charla a la que deseaba fervientemente acudir. Aún así, por diferentes medios, he conseguido hacerme con la ideas generales de la misma, a través de las muchas entrevistas que ha concedido el conferenciante a diversos medios. Pero hoy, no quiero hablaros de partículas, ni de materia oscura y similares, aunque esa sea la ocupación principal del personaje del que os estoy hablando. Esa, es una información fácil de encontrar en cualquier buscador. Hoy quiero referirme a su visión lúcida del mundo y de la filosofía. En mi opinión de la buena.
El conferenciante que me perdí, muy a mi pesar, es Simón White, astrofísico e investigador de la materia oscura que dirige el Instituto Max Planck. Os diré, que me ha sorprendido su discurso humanista y cercano a la ontología de a pie. A la que nos atañe a todos los seres humanos. En esa charla habló de esto, mucho más que de cualquier trabajo científico suyo, de indudable nivel y con el que nos podría haber dejado boquiabiertos sin dificultad alguna. Y es que al final, los científicos, los grandes, son sencillos y poseen esa claridad de miras del investigador que debe constatarlo todo y que acostumbra a dotarlos de un indudable poder de discernimiento para acercar y explicar las tramas del Universo que nos conciernen a todos los mortales. Que no deja de ser una forma de aproximarnos a nuestro origen primigenio. A ese polvo de estrellas del que todos estamos constituidos en última instancia. Investigar sobre ellas, es también hacerlo sobre nuestra última y más auténtica esencia.
Para empezar, define la astrofísica, como un conjunto de saberes, y esto me parece muy importante, que la edad ayuda a conjugar. Y es que cualquier conocimiento sobre la misma, o sobre cualquier otra cosa, no nos afecta de la misma forma según la edad que tengamos. No nos preguntamos igual a los 20 que a los 50.
White puede comenzar una charla hablando de Andrómeda y terminarla hablando del Estado del bienestar. En ello debe influir, seguramente, que estudió a expensas de diversas instituciones para niños sin recursos y que gracias a ello ha podido llegar a ser el descubridor de la “materia oscura” (sólo somos capaces de ver aproximadamente un 4% del Universo, el resto es materia oscura) ¡Pues no queda! Pero lo que me admira realmente de él, es esa capacidad que posee de relacionar toda su sabiduría de forma muy tangible, con el mundo “real”.
En una de las muchas entrevistas que se le han realizado estos días, a la pregunta de: ¿para qué sirve la astronomía? contesta citando a Oscar Wilde:
“Aunque vivamos en las alcantarillas alguien tiene que mirar a las estrellas”. Y añade: y además explicarlas, digo yo. Porque la única explicación que admite la realidad no se alcanza pegando tiros, sino razonando. Por eso rechazo el relativismo cultural: toda cultura no es igual de buena.
Y cuando el entrevistador (Ll.Amiguet, La Vanguardia) le inquiere ¿a qué se refiere? Responde con claridad y valentía lo siguiente:
Las culturas de la razón, la democracia y la justicia permiten explicar el Universo, y en cambio, otras, nos someten a los intérpretes de falsos designios del cielo.
Por eso, rechazo la tolerancia malentendida del relativismo que iguala todas las culturas. Sostiene que no es lo mismo, mirar al cielo, que entendemos hoy gracias al ejercicio de la Ciencia en democracia, que escrutar las estrellas, en secreto, temerosos de acabar en la hoguera condenados por una tiranía apoyada en designios “celestiales”.

Y en esta época involucionista de Teorías creacionistas y demás… que me abstendré de calificar… en un ejercicio de moderación, que “casi” nunca ha sido recíproco por parte de quienes las sostienen, os diré, que no puedo estar más de acuerdo con lo que dice. A lo que sólo añadiría, que hay materia oscura y “materia oscura..."






sábado, 6 de junio de 2009

En los albores de Matrix by Leonard Susskind...

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Los que acostumbráis a venir por estos lares, sabéis de mi afición por la Física de Partículas, también conocida por Física Teórica o Física Cuántica. Una Ciencia relativamente reciente, que contradice gravemente a la Física tradicional y que poco a poco va descubriendo una realidad hasta ahora oculta bajo unas apariencias engañosas y que durante siglos han mantenido una visión del cosmos alejada de la verdad material. Y que en un reduccionismo casi intolerable vendría a decir algo así como que la materia y la luz pueden ser a la vez onda y partícula, y que sólo pueden ser descritas en términos de probabilidades.

Hablar sobre temas que la incumban en su lado más farragoso de fórmulas, diagramas y complicadas ecuaciones, no tiene un interés especial para un espacio como éste. Pero sí lo tiene ese vertiente de la Física que toca a la “conciencia” y a la “consciencia” humanas. La Física o las matemáticas, siempre han sido imprescindibles para elaborar las diversas filosofías que han intentado explicar el mundo desde sus albores. Hablo de una visión empírica y científica. Habrá quien no necesite de ello y lo explique y se conforme con la visión creacionista que diversas religiones dan sobre el cosmos y el ser humano. Y desde aquí, quiero dejar claro que están en su perfecto derecho, al igual que yo y cualquiera, a creer en lo que les parezca oportuno.

Pero lo que hoy quiero acercaros transciende cualquier tipo de creencia. Es la visión que de la realidad tiene un hombre singular, Leonard Susskind, catedrático de Física Teórica de la Universidad de Stanford desde 1978. Uno de los primeros postulantes de la Teoría de Cuerdas, que de nuevo en un reduccionismo casi inadmisible, diré que propone que las partículas de las que está hecho el Universo, en lugar de ser objetos puntuales, son objetos alargados literalmente, cuerdas que sólo serían observables a altísimas temperaturas o a niveles altísimos de energía, como bajo las condiciones del Big-Bang. Y que propone un mundo de 10-11 dimensiones imperceptibles al ojo humano, por el momento… Es una teoría que divide a la comunidad científica, pero sobre la que todos trabajan sin descanso desde hace años. Si por fin llega a funcionar ese acelerador de partículas y se demuestra, mejor dicho, se nos muestra de alguna forma, por fin, ese bossón de Higgs una nueva era, a todos los niveles, habrá comenzado. La era cuántica.

Nada mejor que una entrevista en donde el erudito profesor responde a dos periodistas especializados sobre su teoría. Ellos son Guillermo da Costa Palacios y Carlos Rodríguez Gordo, para una revista científica. Quiero destacar de la misma, que las preguntas son casi tan clarificadoras como las respuestas. Ambos periodistas fueron a ver al sabio profesor con los deberes muy bien hechos. Me he permitido la licencia de obviar alguna pregunta que he creído menos significativa.

Nuestra entrevista emana del convencimiento de que hay proximidades lógicas, epistemológicas, metafísicas y estéticas, cuando menos entre la Física y la Filosofía. Ambas manifiestan la particularidad de querer descubrir lo que apunta la ya vieja máxima que se pregunta de donde venimos y quienes somos. Isaac Asimov reseña, en su Introducción a Nueva Guía de la Ciencia que “uno no puede sentirse a gusto en el mundo moderno, a menos que tenga una noción inteligente de lo que trata de conseguir la Ciencia”. ¿Qué opina sobre esto?

¿De dónde venimos y quienes somos? Encuentro difícil responder a preguntas como esas. Son demasiado grandes. De acuerdo, intentémoslo: Somos una estirpe de cavernícolas primitivos que se ocupan de una pieza de gran sofisticación tecnológica (el mundo físico) del futuro. Está enterrado en sus tres cuartas partes, con tan solo una pequeña telita que asoma. No la entendemos, así que golpeamos a su alrededor y nos tratamos de figurar qué es, cómo funciona, si tiene un propósito y quien la puso allí. Aprendemos que si golpeamos aquí, se verá allá. Descubrimos algunas reglas. Los filósofos cavernícolas discuten indefinidamente sobre su significado, pero lo que realmente necesitamos es un mecánico que lo coja, lo aparte y juguetee con él. Para eso están los físicos.

Sr. Susskind, ¿qué es dicho concisamente, la Teoría de Cuerdas? ¿porqué se postula como candidata a ser una teoría unificadora, una “Teoría del Todo”? ¿Y en qué sentido supone una tesis fundamental para construir el modelo actual que explicaría la constitución básica del Universo?

La Teoría de Cuerdas es la única teoría matemática que contiene aquello que sabemos sobre la gravitación, junto con la mecánica cuántica. Otras teorías más tempranas, como la electrodinámica cuántica, no contemplaban fuerzas gravitacionales entre las partículas. Podrían haberlas añadido, pero habría arruinado la consistencia matemática de la teoría. Así que podríamos decir que las teorías anteriores sólo eran consistentes si no existiera la fuerza gravitacional. La Teoría de Cuerdas, no sólo incluye la gravedad, sino que sería inconsistente sin ella. Solíamos decir que esta teoría podía proporcionarnos un acercamiento hacia una descripción única del universo, pero estamos encontrando que realmente es una teoría de la diversidad. El universo puede ser rellenado por muchos tipos de regiones con todo tipo de propiedades exclusivas y la teoría de cuerdas clasificaría todas las diferentes posibilidades.

Según una teoría postulada por Gerard t’ Hooft y Raphael Bousso, en el origen de la naturaleza podría haber únicamente ultrapequeños paquetes de información pura. ¿Significa esto que el big bang que dio lugar al Universo tendría más que ver con una gigantesca bajada de bytes de un súper ordenador, que con una explosión masiva de materia?

Tenemos que recordar que somos esos cavernícolas mirando una pieza con la tecnología del siglo XXI. Pero t’Hooft podría estar en lo cierto.

Se presume que el Universo puede compararse a un holograma, el cual holograma sería el principio matriz sobre el que basar la Teoría de Cuerdas. ¿Pero qué es el “Principio Holográfico”? ¿Aparece el mundo ante nosotros como un holograma? ¿En qué sentido la descripción del mundo que se derive de todo esto, el descubrimiento de la ley natural responsable de la evolución cósmica, sería más económica (Bousso) que la que tenemos actualmente?

Lo que sabemos es que si intentas introducir más información (bits) dentro de un volumen de espacio se desbordará produciendo un agujero negro más grande que la región. Así es que hay una cantidad máxima de información posible en cada región. Lo que resulta sorprendente es que el número máximo de bits es proporcional al área de la región, no a su volumen. Esto, nos permitió a t’Hooft y a mí, llegar a la conclusión de que la descripción de una región de espacio podría hacerse en términos de “pixels” dentro de los límites de las dos dimensiones de tal región, por ejemplo, un “holograma”.

En virtud del “Principio Holográfico” que maneja términos como datos (bits y bytes), y a tenor de que según dicho Principio la naturaleza sería un conjunto de bits preprogramados, díganos: ¿afectarían estas concepciones a las fronteras entre lo real y lo virtual?

Recuerda lo del cavernícola. No lo sé. ¿Somos una realidad virtual en la computadora de alguien? ¿Es ese alguien, a su vez, una realidad virtual en la computadora de otro más? Golpear, golpear…

¿Y cuáles son las consecuencias antropológicas derivadas de esta nueva visión del Cosmos, el lugar del hombre en el Universo?
Hasta donde puedo alcanzar, podría decir que somos objetos accidentales que habitan regiones no letales donde el medio ambiente parece permitir nuestra existencia. Esta será probablemente una fracción minúscula del Universo. Pero de nuevo me estáis pidiendo que os explique el significado filosófico de una máquina antes de que los mecánicos hayan jugado con ella lo suficiente para saber como funciona.

Paulatinamente, los astrónomos disponen de una descripción coherente de lo acontecido 14.000 millones de años de evolución cósmica, cifra que se acepta como aproximadamente correcta para responder a cuándo ocurrió el big-bang. Ahora bien, ¿qué sucedió antes del big bang? ¿De dónde procedía el huevo cósmico primigenio del cual hablan los físicos?

Muchos de nosotros, pensamos que el universo sufrió un período de inflación exponencial hacia una talla muchísimo más grande que el universo observable. Muy probablemente vino a través de muchas inflaciones durante las cuales se generaron todos los ecosistemas predichos en la Teoría de Cuerdas. Al menos tal y como pienso es la mejor opción.

Permítanos solicitarle que nos revele cúal es su impresión respecto a la posibilidad de la existencia de más universos, de más dimensiones.

Creo que la prueba que emana de la cosmología y la Teoría de Cuerdas apunta hacia un enorme “megaverso” o “multiverso” lleno de lo que Alan Guth llamaba “universos de bolsillo”, cada cual con su propia lista de partículas elementales y sus constantes naturales. La Teoría de Cuerdas proporciona un formidable “Paisaje” de posibilidades para estos bolsillos. La razón principal de que tantas posibilidades existan es que las dimensiones extras pueden ser desarrolladas de muy diferentes formas. Muchas de estas formas producen entornos que pueden ser mortales para nosotros, pero una pequeñísima fracción es habitable.
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¿ESTAMOS EN MATRIX?
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martes, 7 de abril de 2009

De Sincronicidad y comidas de olla



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De un tiempo a esta parte, por motivos laborales, debo viajar con una cierta frecuencia a diferentes ciudades del país. Hace unas semanas, en uno de esos viajes, se produjo una de esas casualidades o causalidades, de sincronicidad Junguiana que aún me tiene estupefacta.

La mecánica organizativa de mi trabajo, me pone en contacto con gente joven, de la que debo recoger diferentes datos, entre los que está el nombre. Pues bien, estando en Euskadi y hallándome en ese trance de transcribir los datos personales de una amable jovencita, escoltada por un silencioso compañero, que en principio nada tenía que ver con el asunto que nos ocupaba, comentábamos por hablar de algo, de la dificultad de los nombres de la zona. En un momento dado del trivial parloteo, sin saber muy bien porqué, expliqué a mis interlocutores, que en todos partes existían nombres y apellidos “especiales” y para mejor ilustración de lo que hablábamos, mencioné con nombre y apellidos a un compañero de Universidad del que años ha, había perdido la pista, pero que me constaba, residía en una zona bastante alejada del País Vasco. A lo que, con unos ojos como platos, respondió de inmediato el mudo espectador...

-Es mi padre.

Tras la confusión inicial, y las corroboraciones pertinentes, resultó que efectivamente, el padre del convidado de piedra, era mi compañero perdido en la noche de los tiempos. Una vez zanjado el asunto que nos ocupaba, le trasladé mis salutaciones, le facilité una tarjeta de visita por cortesía y di por concluida la anécdota, sin más.

Ya os imaginais, cual no sería mi sorpresa, cuando antes de una hora recibía una llamada al móvil y una invitación a un café, para una vez finalizada mi jornada laboral. Acepté sin dudarlo. Siempre me han fascinado estas insólitas “casualidades”. Fue un encuentro agradable en el que nos explicamos nuestras respectivas trayectorias. Similares, aunque totalmente paralelas. Cruzamos direcciones y prometimos mantenernos en contacto.

En el viaje de vuelta, no podía dejar de pensar en ese aparentemente ¿azar puro y duro?. No conseguía darle un sentido a ese encuentro, salvo que el futuro nos desvele un propósito o un motivo que por el momento se me escapa…

Quizás Lorenz y su Teoría del Caos me dieran una explicación… No sé donde recuerdo haber leído, creo que referido a Jung y a estos hechos “sincrónicos” que la mente puede actuar como procesador interno o como un amplificador de señal… ¿cómo es posible que citase ese nombre y no otro, delante del hijo de mi compañero? ¿Estaba recibiendo algún tipo de indicios por parte suya? ¿qué hacía él allí, donde nada se le había perdido? Y casi lo mejor de todo, yo fui sustituyendo a un compañero, que cayó enfermo en el último momento. De hecho mi destino inicial era otro…

Quizás, tal como recuerdo de mi lectura sobre este asunto, mi mente actuó como un modem, recibiendo datos de forma inconsciente. O de alguna forma incidí aleatoriamente en ese Inconsciente Colectivo que ayuda a materializar estos hechos sincrónicos. Aunque esas mismas circunstancias aleatorias nos enfrentan a veces con nuestro destino y quizás es el azar quien realmente nos conduce.

Jung creía, que podíamos reorganizar el azar en nuestro beneficio, para atraer eso que denominamos suerte. La clave estaría en romper ese determinismo y reordenar el azar en una especie de nueva realidad generativa, en lugar de dejarnos llevar por el caos primordial que nos arrastra sin sentido. ¿Seríamos así creadores de nuestro propio destino a través de los Arquetipos adecuados? ¿tendremos un procesador de aleatoriedad que traduce el significado de lo irracional y da sentido a lo que aparentemente no lo tiene? Algo así como estar conectados de forma subconsciente con el Inconsciente Colectivo o la Sabiduría akásica, gracias a nuestro modem psíquico interior…

No hay pruebas científicas que puedan explicar como se producen estos hechos sincrónicos. Pero a todos, alguna vez nos han sucedido este tipo de casualidades, o hemos tenido noticia de algo relacionado con ellas.

Los budistas creen que nuestro Yo es una creación de la mente, que nuestro Yo no reside en nuestro cuerpo físico. Algo así como, somos nuestro cuerpo y la “percepción” de él. Que vendría a ser una definición de lo que sería la personalidad… y de ahí a los arquetipos y a los roles no hay distancia alguna y…. buffffffffff

El viaje, se me hizo cortito, cortito… pero la “comida de olla” fue considerable…
Esteeeeee, a lo mejor ¡calladita estoy más guapa!
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sábado, 28 de marzo de 2009

Otra de Física, pero menos...


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De un tiempo a esta parte, parece que vivir en una gran ciudad sea casi siempre algo denostado. Sobre todo a la hora de encontrar esa paz o refugio espiritual que todos intentamos conseguir en nuestras vidas. Parece que el bullicio y el alboroto que conlleva habitar en ellas, así como las prisas de las obligaciones cotidianas y la imposibilidad de hallar ese sosiego largamente mitificado, menoscabe la calidad de vida que se puede lograr en ellas. Y si seguís leyendo, veréis que quizás algo más nos lo impide…

No diré que no sea así, pero quiero creer que no todo son inconvenientes. Por ejemplo, hay recursos que en el campo o en pequeñas urbes no están tan al alcance del común de los mortales. O al menos, no tan a menudo como en las metrópolis. Reflexión que extraigo a colación de que hace unos días en esta megápolis se celebro una “conferencia-espectáculo” organizada por una entidad privada, que dedica una pequeña parte de sus dividendos a invertir en tecnología e información avanzada.

Os diré que, muy a mi pesar, no pude asistir a la misma, por motivos que no vienen al caso, pero tiempo ha, que sigo la evolución de su protagonista y alma máter. Al que quizás algunos conozcáis por la película inspirada en él, “Phi, fe en el caos”. (Sé que en los títulos salió como Pi, pero eso fue una boutade de última hora del productor. De hecho el número Pi (3,1416…) nada tiene que ver con el número Phi o proporción áurea (1,618…) en la que está basada en realidad la película y buena parte del trabajo de su protagonista.

El evento, un espectáculo de música y ciencia, estuvo a cargo de DAN WINTER, un “científico holístico” palabra muy de moda en estos últimos años, que está en esa onda de nuevos científicos que relacionan la ciencia con la conciencia y la consciencia. Quizás ellos, ayuden a que se produzca ese cambio de paradigma tan esperado por la humanidad de estos y todos los tiempos.

Dado que el profesor Winter, es toda una autoridad en lo suyo, ha sido entrevistado en diferentes medios y nadie mejor que él para explicarnos en que consiste su campo de acción. Para ello, os dejo una de las innumerables entrevistas que se le hicieron en esos días. La he escogido por ser de las más breves.
La entrevistadora (I.Sanchís) hace una pequeña introducción y nos informa de que el profesor, además de sus vastos conocimientos como Ingeniero Eléctrico, es físico, psicofisiólogo, músico, investigador poligráfico y analista de sistemas IBM. Ha investigado y ha profundizado en diferentes campos de la ciencia (geometría, física, lenguaje, consciencia, biología y matemáticas) en busca de leyes físicas que se funden con la espiritualidad. Es conocido mundialmente por ser el primero en relacionar el fractal con la gravedad y por sus teorías científicas, que muestran como la ciencia da origen a la consciencia:

“Las enseñanzas espirituales son enseñanzas eléctricas y la iluminación es pura física a nuestro alcance”

A la petición de auto definirse, dice lo siguiente: Tengo 56 años. Nací en Nueva York y vivo en el campo en el Sur de Francia. Tengo pareja. El éxtasis, la felicidad, las experiencias pico… son absolutamente necesarias para la salud y son pura física. Mis conocimientos como ingeniero eléctrico conforman (que no confirman) mi idea religiosa.
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W= Winter
E= Entrevistadora
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W- ¿Sabe, esa aureola que les ponen a los santos? Es pura ciencia.
E- ¿Se puede ver y medir?
W- Uno de mis colegas, el profesor Konstantin Korotov, catedrático de la Universidad de San Petersburgo, ha creado un aparato el GDV (visualización de descarga de gas), que conectado a la punta de los dedos y a un ordenador muestra el aura de todo el cuerpo, es decir, nuestro campo energético.
E- ¿…?
W- Están utilizándolo ya más de 10.000 médicos, incluida la Asociación Medica Estado-Unidense. Con el GDV, obtenemos información sobre el estado físico y psicológico del paciente. Nos permite abordar un nuevo nivel del ser humano, el energético.
E- Póngame un ejemplo concreto de lo que puede medir el GDV.
W- La empatía entre las personas: vemos como el aura de las parejas bien avenidas se mueve entre los dos cuerpos, y también como la gente que toma drogas, legales e ilegales, tiene agujeros en su aura.
E- ¿Y usted, investiga con eso?
W- Si, entre otras cosas, con lo que ocurre con el aura después de la muerte.
E- Creo que tendremos que ir despacio…
W- Cuando morimos, el campo eléctrico, o lo que llamamos vida, sale del cuerpo. Las constantes de Kluver (un científico que se dedicó a investigar las experiencias cercanas a la muerte) es lo que la gente suele ver cuando muere. Se trata de un patrón de simetrías.
E- ¿Todos ven lo mismo?
W- Sí, primero una rejilla, luego una especie de telaraña, un túnel y finalmente una espiral. Lo que hemos descubierto es que esos cuatro pasos se corresponden con la geometría de pliegues de nuestro ADN.
E-¿Y?
W- Nosotros somos un colectivo de aproximadamente 3 billones de células, y probablemente cuando morimos nuestro campo electromagnético se va hacia el centro de cada una de esas células, nuestro ADN, para luego salir de nuestro cuerpo. Adonde llegue después, depende del grado de fractalidad* del entorno en que morimos y de nuestra preparación. Puede llegar a cualquier punto del Universo.
E- Defíname fractalidad.
W- Una rosa, un helecho, una piña, las muñecas rusas…, es decir: el interior tiene exactamente la misma forma que el exterior, y eso, es lo que produce la fuerza centrante, la implosión, lo que provoca que todo se mantenga alrededor de un centro, incluido nuestro campo electromagnético. En realidad la fractalidad es lo que genera la gravedad.
E- ¿Todo se pliega sobre si mismo?
W- Si, sólo existe una forma que se comprime infinitamente. Imagine un pequeño chip en el que cabe toda la información del cosmos. Eso, es lo que llamamos vacío, que en realidad alberga toda la energía del Universo.
E- Nuestro campo magnético va variando… ¿en función de qué?
W- Lo que comemos, dónde nos encontramos y cómo nos movemos. Un edificio metálico y cuadrado es lo opuesto a fractalidad. Pero durante una experiencia cumbre, las ondas cerebrales generan la proporción aurea
E- … Que obedece toda la naturaleza.
W- Sí, desde una caracola hasta las galaxias, desde nuestro propio cuerpo hasta los átomos. Todo tiene la misma proporción. Es el punto de unión de nuestro universo, el camino de la unidad, el número Phi.
E- ¿Phi o Pi?
W- Pi, es la constante que permite pasar de la línea al círculo y Phi, nos permite pasar del círculo a la espiral, reentrando en ella misma. Es lo que llamamos autoconsciencia.
E- ¿El personaje Max Cohen, de la película “Pi, fe en el caos” se inspira en usted?
W- Sí, pero debería haberse llamado Phi y no Pi, el productor le cambió el título en el último momento. La película describe como todo está compuesto de espirales y expone paralelismos directos de mi vida.
E- ¿Y ahora qué le ocupa?
W- La bio-retroalimentación, que nos ha permitido discriminar las emociones en términos eléctricos, de ahí mi expresión “emoción coherente”. Eso, ha inspirado notables investigaciones.
E- ¿Con algún resultado revelador?
W- Se midió de un modo totalmente replicable, que el efecto de la ordenación coherente de los armónicos del corazón en los momentos de compasión o amor causaba una repercusión en el trenzado del ADN.
E- ¿Qué significa eso?
W- Que las emociones afectan directamente a nuestra genética. Y tiene diversas aplicaciones: en estos momentos, con mi equipo de Inglaterra estamos buscando campos electromagnéticos bioactivos.
E- ¿Qué es eso?
W- Sabemos que una pirámide o un dolmen pueden afectar a la germinación de semillas, e investigamos cómo crear un campo eléctrico que prevenga el envejecimiento… lo opuesto a vivir en edificios y ciudades como los nuestros. Todos los edificios sagrados están construidos siguiendo la proporción áurea, de manera que generan un campo eléctrico que facilita el crecimiento y eso, hoy, podemos medirlo.
E- ¿Tenemos que cambiar de vida?
W- Las enseñanzas espirituales son, en el fondo, enseñanzas eléctricas. Sólo tenemos que crear entornos más fractales, comer comida fractal y hacer ejercicios que nos armonicen con el exterior. Así nos llenaremos de vida y consciencia…
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*Fractal= Un fractal es un, cuerpo, objeto, ente, elemento… semi geométrico cuya estructura básica, fragmentada o irregular, se repite a diferentes escalas. Como un patrón natural. El término fue propuesto por el matemático Benoît Mandelbrot en 1975 y deriva del latín fractus que significa quebrado o fracturado. Muchas estructuras naturales son de tipo fractal. Desde una caracola o una coliflor hasta una Galaxia , una caracola o la estructura última del átomo.

¿No os parece apasionante, o soy muy frikie?


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sábado, 28 de febrero de 2009

Un viaje iniciático


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Hoy, es mi intención iniciar la publicación de una serie de posts que iré desgranando poco a poco y de tanto en tanto. Desconozco el interés que puedan despertar, entre los que hasta aquí os acercais. Pero es algo que cambió mi visión del mundo y mi manera de enfocar las cosas hasta no hace mucho. Yo creo que para bien, y por ello, me gustaría compartirlo.

Dicen que nada ocurre por casualidad, y quizás sea cierto. Una afirmación lejos del pragmatismo que nos rige desde hace siglos.

Quiero decir con esto, que “todo” lo que quede fuera de la realidad demostrable, es considerado “esotérico”, improbable o puesto en duda hasta que la Ciencia lo certifique desde el pragmatismo al 100%.Así pues, cualquier suceso, acontecimiento o peripecia que nos ocurra, oficialmente se atribuye a una combinación de libre albedrío y azar. Algo que otros muchos nombrarán y reconocerán como destino, designios divinos etc…

Pero… ¿realmente estamos capacitados para detentar la auténtica realidad? ¿O lo que percibimos, en la limitación de nuestros sentidos, son sólo aproximaciones a pesar de todo nuestro empirismo?

Hace ya alguno años, contra mi costumbre, accedí a realizar un viaje en tren a no importa el lugar, con alguien muy cercano y que tiene fobia a volar. A la espera de la salida del convoy, donde debíamos pasar toda la noche, nos aprovisionamos de diversas publicaciones un poco al ¿azar? Una de ellas, versaba sobre divulgación de temas científicos. Fue mi primer contacto con la Física Cuántica. Una ciencia que contradice “gravemente” a la Física tradicional, y que muy grosso modo, diremos que es, la física de lo pequeño, lo ínfimo. La Física de partículas…

En esa publicación, descubrimos un artículo que nos mantuvo en vela prácticamente toda la noche, en una apasionada discusión “filosófica”. En nuestro descargo diré, que alguien tan versado en estos temas como es Stephen Hawking, dice siempre que se le pregunta sobre ello, que por favor le traigan su pistola (sé de sus limitaciones, pero son sus palabras) para poner fin a ese experimento…

Tanto nos perturbó su lectura, que ése, fue el principio de una investigación autodidacta que hemos terminado por ampliar de diversas maneras, cursos en la Facultad de Física (créditos de libre elección impartidos por la U.B. en verano) conferencias, charlas, lecciones y cursillos varios sobre el tema… Algo que nos abrió la mente a todo un Universo, nunca mejor dicho, nuevo y desconocido hasta entonces, pero apasionante. Y del que según el interés que despierte, os iré hablando de vez en cuando.

El experimento, del que existe abundante bibliografía en la red y del que seguramente muchos habréis oído hablar, aunque ello no le reste sustancia ni interés a la polémica que siempre suscita es el siguiente:

EL GATO DE SCHRÖNDINGER
(transcrito del Rincón de la Ciencia por M.A. Gómez)

Cuando se habla del “gato de Schrödinger” se está haciendo referencia a una paradoja que surge de un célebre experimento imaginario propuesto por Erwin Schrödinger alrededor del año 1937, para ilustrar las diferencias entre interacción y medida en el campo de la mecánica cuántica.

El experimento mental, consiste en imaginar un gato metido dentro de una caja que también contiene un curioso y peligroso dispositivo. Este dispositivo está formado por una ampolla de vidrio que contiene un veneno muy volátil y por un martillo sujeto sobre la ampolla, de forma que si cae sobre ella rompiéndola y se escapa el veneno, el gato moriría. El martillo, está conectado a un mecanismo detector de partículas alfa. Si llega una partícula alfa el martillo cae, rompiendo la ampolla con lo que el gato muere, por el contrario, si no llega no ocurre nada y el gato continua vivo.

Cuando todo el dispositivo está preparado, se realiza el experimento. Al lado del detector se situa un átomo radiactivo con unas determinadas características: tiene un 50% de probabilidades de emitir una partícula alfa en una hora. Evidentemente, al cabo de una hora habrá ocurrido uno de los dos sucesos posibles: el átomo habrá emitido una partícula alfa, o no… (la probabilidad de que ocurra una cosa o la otra es la misma). Así pues, como resultado de esta interacción en el interior de la caja, el gato está vivo o está muerto. Pero no podemos saberlo si no la abrimos para comprobarlo.

Y ahora viene el intrínguli que nos dejó “pallá” en ese viaje iniciático:

Si a lo que ocurre en el interior de la caja, lo describimos aplicando las leyes de la mecánica cuántica, se llega a una conclusión muy extraña y sorprendente. El gato vendrá descrito por una función de onda extremadamente compleja, resultado de la superposición de dos estados combinados al 50% : GATO VIVO Y GATO MUERTO. Es decir, aplicando el formalismo cuántico, el gato estaría a la vez VIVO Y MUERTO. Se trataría de dos estados indistinguibles.

La única forma de averiguar qué ha ocurrido con el gato, es realizar una “medida”: abrir la caja y mirar dentro. En unos casos encontraremos al gato vivo y en otros muerto. Pero ¿qué ha ocurrido? Al realizar la “medida” el observador interactua con el sistema y lo altera, rompe la superposición de estados y el sistema se decanta por uno de sus dos estados posibles.

El sentido común nos indica que el gato no puede estar vivo y muerto a la vez. Pero la mecánica cuántica dice que mientras nadie mire en el interior de la caja, el gato se encuentra en una superposición de los dos estados, vivo y muerto .

Esta superposición de estados es una consecuencia de la naturaleza ondulatoria de la materia. Y su aplicación a la descripción mecánico cuántica de los sistemas físicos, es lo que permite explicar el comportamiento de las partículas elementales y de los átomos. La aplicación a sistemas macroscópicos como el del gato, nos lleva a la paradoja que nos propone Schrödinger.

La pregunta inmediata que se plantea, es : ¿El ojo del observador influye en la realidad?

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