
http://www.flickr.com/photos/siobhanalbertiana/2958849647/
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Dedicado a los que conviven con hijos, a los duendes domésticos y a mis congéneres despistados de solemnidad…
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Mucha de la gente que me conoce me tiene por observadora, pero sólo lo soy según para qué. Soy capaz de acordarme de algo que me dijeron hace 20 años con pelos y señales, o de rememorar un paisaje infantil con exactitud pasmosa. Incluso algo tan fácil de olvidar como un sueño… no representa dificultad para mi memoria retentiva. Sin embargo, lo cotidiano, me mata… hasta diría que me persigue…
Si tuviera que contar alguna vez en tiempo real los minutos que pierdo todos los días solucionando pequeños y estúpidos problemillas domésticos, provocados por mi mala cabeza, creo que al cabo de los años me podría ir, aproximadamente, dos o tres días de vacaciones. Quizás más…
Y es que, los habemos, que por uno u otro motivo tropezamos con la cotidianidad de una forma continuada y especial. Después de pensarlo detenidamente creo que existen tres grandes grupos de “tropezadores”, lo que no es óbice, para que muchos de nosotros nos reconozcamos en todos ellos. Ya me diréis…
Por ejemplo:
¿Dónde coño están “esas” tijeras? (las únicas que cortan bien de verdad y que ya la última vez que las utilizaste, guardaste a conciencia, para no encontrarte de nuevo en esta misma situación) Pero es que algunos convivimos con una especie de sabuesos buscadores de trufas… y de tijeras… grrrrrr
Por no hablar de “ese” cuchillo, el abrelatas, o el sacacorchos… que tu dejas siempre en el mismo lugar... pero cuando los vas a buscar, ná! ni flores!
¿Y que me decís de las “oscuras”, nunca mejor dicho, gafas de sol? que parece que tengan vida propia… ¡malditas!
¿Cuántas veces pedís en cercanías, que os llamen al móvil para localizarlo? Para comprobar que lo tenéis en el bolsillo… jeje!
Capítulo aparte merecerían las llaves… en mi caso, sobre todo las del coche, junto con el ticket del párking que cuando por fin localizo y consigo pagar en la máquina, olvido retirar… con la consiguiente pérdida de tiempo de regresar a buscarlo. Y al albur de que algún listo se lo lleve, para ahorrarse el suyo…
Para las que tienen hijas… ¿dónde está mi lápiz de ojos, mi hidratante, mi perfume… mi todooooo!
¿Y cuantos de vosotros cerráis el coche y al cabo de aproximadamente… 10 m. os preguntáis, ¿he cerrado el coche? Somos los que adoramos los mandos a distancia…
Y… esto ya, para despistados de solemnidad como yo… que los hay! En esos megapárkings ¿dónde he dejado el car? En que planta? ¡Enigmas del world! Eeeh… a ver, reconstruyamos los hechos… ¿por donde entraste? Jodeeeeer!
A alguno de vosotros ¿lo han llamado por megafonía de algunos grandes almacenes, para que pasaseis a recoger la tarjeta que habéis olvidado “alegremente” en manos del desconocid@ que os cobra…? A mí, sí, lo confieso… y más de una vez…
A ver… la lista de la compra… nada por aquí, nada por allá… jo! Me la he vuelto a dejar… bueno, inventaremos de nuevo. Magia potagia!
“Ese” papel… con los datos que necesito, estaba aquí, lo dejé aquí… TIENE QUE ESTAR AQUÍ! ¡QUIEN DIABLOS LO HA TOCADO?. Termina por aparecer pero ya, cuando has vuelto a llamar, pedir… etc… ¡maldito duende que me persigue! Gsrtdfx!
Y suma sigue... que no añadiré, pero que todos los despistados tenemos in mente… jejeje. Para todos vosotros, un abrazo compañeros! Y no os dejéis comer el coco por los "reyes del orden". Unos tenemos unas cosas y otros… otras…
Y recordad algo importante : el que no sabe ser tolerante en lo “pequeño o con lo nimio” mucho menos lo será, en y con lo importante.
¡Tenedlo en cuenta!


