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Hola, me llamo Líli, y vengo a explicaros mi historia porque me lo ha pedido mi ama, y yo siempre hago lo que ella me pide porque la quiero muchísimo. Soy una yorkshire terrier, tengo 1 año y medio, peso un poco más de dos kg. y dicen, que soy un trasto. Que no sé muy bien lo que es, pero seguro que es algo bueno, porque siempre que me lo dicen me dan un achuchón y un beso.
Nos conocimos cuando yo era muy pequeña y vivía en una caja de cristal con mis hermanos. Mi mamá desapareció… vinieron unos señores y se la llevaron… Desde entonces, estábamos tristes, porque la echábamos mucho de menos, y sobre todo nos aburríamos mucho, casi siempre encerrados en aquella caja. Además un día vinieron otros señores, que nos querían clavar una aguja muy grande. Yo tenía mucho miedo, por eso me escondí detrás de la bebedora y al final a mí, no me pincharon…
Un día que estaba muy aburrida en la caja de cristal, entraron mi ama y mi gran amiga Bea, pero yo aún no las conocía. Venían buscando comida para una tortuga, amiga de Bea y entonces me vieron. Yo no les quitaba ojo, porque el día anterior unos señores se habían llevado a uno de mis hermanos y estaba muy preocupada, pensando que en cualquier momento también se podían llevar a otro, o a mí. Estaba francamente intranquila.
Cuando ya se iban, se pararon delante de mi caja y me sonreían. Me decían cosas que yo no entendía pero me levanté para saludar, parecían simpáticas. Entonces mi ama y yo nos miramos a los ojos y supe que me iría con ella. Y así fue. Es que siempre que la miro a los ojos, sé lo que está pensando… , si está contenta o triste o preocupada y esas cosas…

Al cabo de muy pocos días, me puse muy malita. Nadie sabía que me pasaba pero no paraba de toser, tenía fiebre, muchos mocos que me hacían vomitar todo el tiempo y no tenía ganas de comer ni de jugar. ¡Con lo que a mí me gustan las dos cosas!. Mi ama, que es listísima* que lo flipas, me llevó a ver a mi amigo Jaume, que es veterinario y sabe curar a todo el mundo. Me hizo muchas caricias y movía la cabeza un poco triste, mientras le explicaba a mi ama, que no se hiciera muchas ilusiones conmigo porque un cachorro de apenas 900 gramos, lo tiene muy chungo, si coge el “moquillo”. Yo no sabía qué era eso, pero seguro que es malo, porque todo el mundo le decía que no se encariñase conmigo y me “devolviese” y que le darían uno nuevo. Ella muy enfadada, siempre contestaba:
¡Claro! como si fuera un paquete!. Pero yo no sé que es un paquete… pregunté a las dos mixis que viven conmigo y a Xara, la cocker, pero ellas tampoco me supieron decir que era… ¿alguien lo sabe?
Yo no quería volver a la caja de cristal y sólo quería estar con mi ama, que me hacía muchas caricias y no se separaba de mí para nada. Quería quedarme también en mi nueva casa, porque tenía un cojín muy grande, y mullido, muchos juguetes sólo para mí y podía ir por todas partes y nadie me encerraba. Y mi mixi Luna, me subía y me bajaba por las escaleras, con mucho cuidado para no hacerme daño, porque yo aún no sabía subir y bajar sola. Y todo el rato quería jugar conmigo y enseñarme muchas cosas. Y ahora ya sé subir y bajar muy rápido y también saltar y cazar moscas y lagartijas en el patio. Y cuando las llevo para que las vean, todo el mundo se ríe y me hacen muchas fiestas.
Por dos veces, me llevaron a la UVI y allí estuve encerrada otra vez en una jaula. Pero todo el mundo era muy amable, sobre todo mi amigo Jaume y me sacaban y me hacían muchos cariños para que comiera. Al final, me puse buena, después de muchas gotas y jarabes que sabían a rayos, aunque como mi ama siempre me daba un premio y me hacía muchas caricias detrás de cada toma, yo disimulaba y hacía ver que estaba contenta tomándolas. Y es que a mí, me encanta, que ella esté contenta.
Todos los días me sacan de paseo y voy a muchos sitios, pero a mí lo que más me gusta es ir a la playa con mi amiga Xara, la cocker, y hacer agujeros en la arena para esconder la cabeza dentro y ladrarle las dos juntas a las olas cuando hacen mucho ruido. También nos gusta mucho, que nos tiren la pelota e ir a buscarla, y encontrarnos con los amigachos en la playa y otras veces en el “pipican”. Algunos días voy a ver a mi amigo Sandokán, un maltés que vive enfrente de mi casa, que dice su amo, que se muere por mis huesos y gime y da saltos cada vez que me ve. A veces, cuando se pone muy pesado le ladro, así como enfadada, para que me deje tranquila.
Sólo me pongo triste, cuando mi ama se va de viaje y pasan los días y no vuelve. Cuando eso pasa, no me muevo de delante de la puerta y me tienen que trasladar el cojín allí hasta que regresa, y todos están, muy pendientes de mí. Lo hago, para que alguien se lo diga y no se olvide de volver ni de mí. Y cuando llega, me pongo muy, muy, muy contenta y le hago todas las monadas que me han enseñado para hacerla reír y yo soy la perra más feliz del mundo. Y la sigo a todas partes haga lo que haga y las dos estamos muy contentas.
Y nada más, otro día volveré y prometo contaros la historia de mi mixi Luna, que es una crack del mundo mundial y también llegó aquí por casualidad. ¡La quiero más!
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*listísima que lo flipas (made in : Sergi (vecinito de 4 años)
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