Roger Penrose
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Vivimos una única realidad con tres dimensiones,
matemática, física y psíquica, unificadas en el hombre
Roger Penrose en: El
camino hacia la realidad.
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Dicen las enciclopedias, a grosso modo, que la “realidad”
es un cúmulo de fenómenos y estímulos
que aprehendemos a través de los sentidos. Las mismas enciclopedias dicen
también, que ese conjunto aprehendido, de estímulos y fenómenos asimilados, con
más o menos acierto, que sigue y seguirá
avanzando en nuestra “mente”, conforman
lo que conocemos por “conciencia” de realidad.
Sentidos
Mente
Observación
Conciencia
Realidad
Y aunque casi cada autor, sea este físico o filósofo, ha
desarrollado su teoría particular sobre estos conceptos, todos coinciden en
algo: en buscar unas premisas biofísicas que contengan esa univocidad
conveniente a la definición del término “realidad”. Pero pasar por el tamiz del
laboratorio lo que nos llega a través del subjetivismo aleatorio de los “sentidos” -de sentir- demanda como mínimo una gran audacia interpretativa. Porque como
diría el brillante autor de la cita que encabeza este escrito, de formación Físico,
Matemático, Filósofo y experto en Teoría de la Relatividad:
“Deberíamos preguntarnos por la capacidad humana para ser
consciente de un mundo cognoscible"
Una forma de acercarse al
tema que podría rozar una espiritualidad no tan alejada de algunas
formas de “teísmo”. No obstante, los moralistas, enfocan esta cuestión desde un
creacionismo, legítimo, pero en mi opinión y en la de otros muchos, ampliamente
superado por la Ciencia.
Aún así, por el
momento, cualquier teoría al respecto, incluyendo a la Teoría Cuántica, no deja
de ser la interpretación de las percepciones de un “observador”, sobre las que
construimos nuestras evidencias, con sus variables, que de alguna manera es lo
que nos permitirá seguir avanzando en el orden de esa obra, de algo tan alejado
de la mente humana, al menos por el momento… como es el concepto de “realidad”.
Y esta breve y espero que comprensible explicación, de algo
tan complejo como la aprehensión de una materialidad que evidentemente se nos
escapa a borbotones, no quiere ser más que la introducción a una entrevista que
leí hace unos días en ese apartado de LA VANGUARDIA, conocido como “La Contra”
del que en alguna otra ocasión ya me hecho eco por el interés de los asuntos que
aborda y que hoy concierne al concepto de “conciencia” de forma más que
sorprendente.
Realizada por uno de sus habituales, Lluis Amiguet, al cardiólogo
y científico Pim van Lommel, que estudia desde hace años las ECM o Experiencias
Cercanas a la Muerte y a quien la prestigiosa revista médica británica, The
Lancet ha publicado sus estudios por su seriedad
y el interés que merecen. Toda una autoridad al respecto.
Y sin más, os dejo con él y sus extraordinarias afirmaciones.
(nota del entrevistador Lluís Amiguet)
"La Ciencia ignora o niega, cuanto no puede explicar, pero
eso no quiere decir que no exista. La vida del doctor Van Lommel es una apuesta
por la verdad, por más inexplicable que parezca, más allá del trillado camino
de la ortodoxia. Han pasado diez años desde que hablamos, pero al estrechar su
mano en el aeropuerto de Amsterdam (viene de conferenciar en Atlanta) me sonríe
como a un viejo amigo y experimento una íntima sensación de paz y seguridad. El
doctor Van Lommel se ha asomado al otro lado sin dejarse en este el sentido común y lo que ha visto es
bueno. Aunque para dominarnos, nos hayan infundido el miedo a verlo. Aceptarlo
es aceptarnos y sentirse mejor."
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“Cuando mueres, sólo cambias de conciencia"
“Madurar es liberar la conciencia de la edad: he tratado a
jóvenes con experiencias después de la muerte más maduros que yo. Mi padre era
neurólogo y yo quise ser físico: ahora estudio física cuántica para entender
qué sucede tras la muerte. La fe es otro camino a la verdad. (van Pimmel)
Cuando enseñaba Cardiología
en el hospital de Arnheim -800 camas- ya investigaba cómo algunos pacientes,
tras infarto y muerte clínica, volvían a vivir.
...
Hasta que en 1986
leí el testimonio de un estudiante de Medicina, George Ritchie, que resucitó
tras nueve minutos de muerte clínica. Me impresionó tanto que empecé a estudiar
en profundidad esos casos.
¿Tantos había?
En 1988 ya tenía
doce episodios incuestionables y creé una red de investigación con otros diez
hospitales holandeses. Iniciamos un estudio clínico prospectivo de 344
pacientes, que publicó The Lancet (2001).
Causó un impacto mundial.
Tanto que ya le
avancé entonces, cuando usted me entrevistó, que, tras 31 años de cardiología,
me iba a dedicar en exclusiva a las experiencias cercanas a la muerte (EDM).
¿Qué hemos aprendido desde el 2001?
Tenemos más
preguntas, además de la clásica: ¿si la conciencia es un mero producto del
cerebro, cómo puede sobrevivir y explicar la experiencia de la muerte?
¿Qué dice la ortodoxia médica?
Que se trata de
meras alucinaciones causadas por la anoxia (carencia de oxígeno).
¿Y qué le dice su investigación?
Si la causa fuera
la anoxia, todos los que vuelven a la vida tras la muerte tendrían EDM, porque
todos la sufren, pero, en cambio, sólo el 18% tiene esas experiencias.
¿Qué explican sobre ellas?
Coinciden en hablar
de recuerdos, cognición y emociones y mantienen la identidad, un punto crucial,
porque el ego es el enlace entre la conciencia y el cuerpo.
¿Luces, voces, su vida en un instante...?
Las han
experimentado miles de personas, pero no todos las explican por temor a ser
tachados de lunáticos o porque creen que las causan la medicación o la
enfermedad.
¿Todos experimentan lo mismo?
No todos
experimentan todo, pero todos citan algunas experiencias recurrentes que
coinciden en un cruce espacio-temporal.
¿A qué se refiere?
Es la revisión de
la vida pasada, pero también la futura y presente: algunos, al volver,
anticipan sucesos y reinterpretan los ya pasados, así que suelen cambiar de
pareja, de trabajo, de existencia, porque han contemplado su vida en conjunto
durante su EDM.
¿Cómo son esas visiones?
Inefables, a menudo
el lenguaje carece de términos para explicarlas. Una EDM de tres minutos puede
requerir semanas de testimonio en el que no se repite un solo episodio. El
tiempo, como le decía, transcurre de un modo único en síntesis con el espacio y
una constelación de familiares y afectos.
Por ejemplo.
Un paciente refiere
cómo en su EDM había visto a un señor desconocido sonriéndole. Diez años
después, su madre agonizante le reveló que él era hijo de una relación
extramarital y le mostró una fotografía de su padre biológico, asesinado en un
campo de concentración: era aquel señor sonriente.
¿Cómo sabe que esos pacientes clínicamente muertos siguen
conscientes?
Lo prueban cientos
de casos. En Conciencia más allá de la vida explico el de un hombre de 43 años
que nos llegó cianótico, frío, sin tensión y con las pupilas dilatadas. La
enfermera le extrajo la dentadura postiza y la depositó en un cajón. Resucitó
inexplicablemente tras un largo coma y preguntó por sus dientes.
Si estas vivo, resultan muy útiles.
Reconoció, al
verla, a la enfermera y le pidió que se los devolviera. Ella nos llamó alarmada
y entonces el paciente nos relató en detalle lo que habíamos dicho y hecho
cuando llegó muerto a urgencias del hospital.
¿Y usted qué cree?
Nuestra conciencia
no es más que un retransmisor para esta dimensión de nuestro ser en varias. Es
como una radio que, mientras vivimos aquí, sintoniza con este universo. Nuestra
muerte sólo es un cambio de conciencia, una transición. Sólo morimos en una
dimensión para pasar a otras.
¿Es una convicción religiosa?
Es física cuántica.
Yo no soy creyente. Muchas religiones se han acercado a esa realidad con
técnicas de paso entre esas dimensiones, como la meditación o el misticismo.
¿Cómo lo sabe?
Porque estudio
casos -me consultan decenas cada día- y las experiencias son recurrentes y
concurrentes: confluyen tiempo -pasado, presente y futuro: tienen visiones- y
espacio en sensación de unidad.
...
Y esos testimonios
de cada día coinciden con los relatos de la mística y las visiones de profetas,
gurús y santos desde hace siglos.
¿Todo está conectado?
Ven la luz (los
niños me cuentan que un ángel; los ateos hablan de "una energía" y
los creyentes, de Dios). Todos se refieren a lo mismo y que en ello se sienten
integrados.
¿Por qué la ciencia lo ignora?
Hasta ahora, la
mecánica cuántica demuestra que la luz consta de partículas que al mismo tiempo
son ondas -creo que nuestra conciencia las retransmite- dependiendo del estado
del observador.
La experiencia de lo objetivo, al fin, depende de tu estado
subjetivo.
Así que, desde los
gurús milenarios hasta los físicos cuánticos, cuando asumes tu transición sin
miedo experimentas un anticipo de esa sensación de plenitud.
Como mínimo, apasionante tema ¿verdad?
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