miércoles, 23 de octubre de 2013

Y viceversa...

Imagen de La mirada de cristal
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                                     No habría luz sin oscuridad... y viceversa...
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La mañana, rezuma soledad, rutina… De todo, menos luz...

La voz, es tan solo el sonsonete de fondo de sus días, lo que las amarra a lo cotidiano, a lo que abarcan. Como un bastón.

Y entretanto las miradas se fugan, una vez más… a través del tiempo y la ventana… en un utópico viaje de sol y libertad.

-Un murmullo llega desde atrás, para musitar-

-Nunca va a dejar de llover. Hoy, tampoco hay patio...

-A lo que otra sombra, responde-

-Sí, pero a ti han venido a verte esta mañana.

Pequeño mundo y viceversa.
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lunes, 14 de octubre de 2013

Nada por aquí... nada por allá...

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Hoy, al entrar al blog, se me ha ocurrido leer de nuevo la información que consta en el apartado de ‘datos 
personales', intereses, etc... mientras lo hacía, he tenido la sensación de estar leyendo un viejo periódico amarillento por el tiempo... Lo que al abrir este espacio tuvo un cierto sentido, como fue explicar su fin principal de entretenimiento para la autora, o sus gustos e intereses… ya no tiene objeto.

Después de cinco años, la mayoría de los que lo frecuentáis con mayor o menor asiduidad, sabéis bien del propósito de quien escribe o perpetra… esta especie de bitácora, y las nuevas incorporaciones, si las hubiere, no me cabe duda de que a poco que examinen mis textos, sabrán hacerse una idea del talante que lo impulsa sin demasiadas dificultades.

Debería también acometer la ardua tarea, de reformar los enlaces que frecuento y hacer que los mismos se renueven al tiempo que vuestras entradas van cambiando. Lo que me facilitaría bastante, tanto el leeros como el comentaros. Amén de alguna otra ‘cosilla’, como enlazar los textos con google+  o permitir los ‘me gusta’ del ínclito para algunos y denostado para otros… Facebook.

Al fin y a la postre, o estamos o no estamos, pero si lo hacemos, habrá que estar en ello con todas sus consecuencias. De lo que se podría hablar largo y tendido...

Así que, después de todo este tiempo con la misma interfaz, he decidido hacer algunos cambios en la misma. Comenzaré por suprimir el texto de los datos personales de la barra lateral, que ya ‘me duele’ sólo de verlo. Y poco a poco, de una forma segura, vaya a ser que la líe… que servidora no es Bill Gates precisamente… intentaré ir adecuando y renovando todo lo demás.

Sólo hay un par de cosas, que después de meditarlo detenidamente, he decidido que son ‘intouchables’, una es el fondo blanco de la página principal, por los motivos obvios, de quien cada día, ve menos que tres en un burro… y la otra, dado que aún manda mucho (menuda es!) en la propietaria de este espacio, es conservar el avatar de esa niña que os visita y contesta vuestros comentarios.


Pues eso. Y hasta siempre. 

sábado, 28 de septiembre de 2013

La magia de lo breve...

Imagen de la mirada de cristal
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La magia de lo breve, es tan solo el reflejo benévolo de lo imposible.
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Cuando descubre por primera vez la intensa mirada del espectador de unas cuantas butacas más allá, la sala de conciertos, a rebosar, ya está en penumbra y los músicos han dado su postrer ‘afine’. Los asientos vacíos entre ambos y la columna de su derecha, evidencian que ella es, sin ninguna duda, el objeto de su aparente curiosidad. Pero está tan lejos de su hábitat natural, que sabe con seguridad que probablemente la oscuridad y las gafas de miope que luce el mirón, provocan su confusión. Y pronto las notas del concierto de Mendelsshon y el virtuosismo del concertino, absorben su atención, haciendo que todo lo que no sea música pase a un segundo plano lejano. Está en uno de los -concert hall- europeos considerados una meca. No se escucha una tos, ni una respiración. Nada. La compenetración entre oyentes y ejecutantes es pluscuamperfecta, cada uno en su sitio, dando muestras de una gran profesionalidad. Sólo esa mirada que insiste, está fuera de lugar. Finalizando el Allegro, a punto de pasar al Andante, vuelve a sentirla con obviedad y decide enfrentarla en un –ya vale- que afortunadamente parece ser la solución.

En la pausa, el desconocido, muy educada y ceremoniosamente se atreve a abordarla para disculparse por su insistencia. Ella no habla su lengua pero ante sus evidentes excusas, murmura en inglés: ok, y un, lo siento, pero no hablo su idioma.
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Apoyándose en ese lenguaje internacional que es la mímica, da entender además, que no está interesada en nada que él pueda explicarle u ofrecerle, encogiéndose de hombros e iniciando la retirada. Pero él, no ceja, y cambia inmediatamente de idioma, para rogarle que espere unos segundos. La impaciente más arrogante que vive en ella, está a punto de hacer su aparición, cuando él  extrae rápidamente una fotografía de su billetera y se la muestra. Y ese otro lenguaje internacional, que sólo se habla con los ojos… hace también acto de presencia. Desde esa cartulina, un tanto ajada que le presenta ese extraño personaje, una desconocida que guarda un parecido más que notable con ella, le sonríe.

Al levantar la vista del retrato, desde su súbita mudez, enfrenta unos ojos arrasados de emoción que vuelven a pedirle disculpas. “Su” ya no tan 'extraño', más o menos repuesto, le hace saber que la foto es de su esposa, fallecida hace algo más de dos años. Que ese concierto de Mendelssohn, tuvo un gran significado para ambos y que cuando la ha visto en esa butaca tan cercana, ha creído ver algo más que visiones y le ha producido una gran inquietud. Que no cree que sea una casualidad, y que sabe que le parecerá raro lo que va proponerle… pero aceptará cualquier respuesta suya con agrado.

-Señora, si vd. fuese tan amable de sentarse en la butaca contigua a la mía, le quedaría eternamente agradecido.

Ahora es ella la que lo mira fascinada, colapsada por la situación, desbordada, procesando toda esa información a marchas forzadas. Suena el último aviso en el pasillo de acceso a los palcos, y la iluminación comienza a menguar de nuevo. Él murmura un dócil pero profundo, please! Madame… y le ofrece su mano que no soltará hasta que se enciendan de nuevo las luces.

Finalizado el concierto o el sortilegio… una breve charla de compromiso en el ambigú del precioso edificio neorrenacentista, mientras hacen ver que toman una copa. Lo justo, para sorprenderse con su nacionalidad, saber que ella parte al día siguiente hacia su país, darse sus nombres… Un cruce cortés y más que improbable de direcciones electrónicas y poco más. Apenas 15 minutos.

Quienes la esperan, atribuyen el brillo de su mirada y su aire distraído a la emoción generada por la música. Ella, asiente y guarda silencio. Hay vivencias que no tienen explicación. Hacerlo, no haría más que embarrarlas. Porque existen historias que pertenecen a otros mundos...

Esa madrugada, mientras la impía lluvia de un otoño avanzado lame los cristales de la ventana del arcaico y robusto edificio de un hotel, que aún respira socialismo por todos sus poros y los árboles se desnudan alegremente regalando el baile de sus hojas a algún otro insomne y a los pocos transeúntes de esa hora nona, ella piensa, que los días huyen veloces, a la contra… vaciando de horas y de vida nuestras manos… al tiempo que en su cabeza se desgranan de nuevo las notas del Concierto en e menor Op.64 de Mendelssohn-B. 
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Dedicado a un desconocido, llamado Vàclav.
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lunes, 9 de septiembre de 2013

Golden September

 Imágenes de la mirada de cristal
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Un verano encastillado en las fechas y el calor de mediodía, no retrasa el refresco crepuscular de un Septiembre que ya olisquea el cambio de estación en el aire húmedo de sus tardes y las carteras colegiales.

En el bosque de sus caminatas, los erizos de los castaños comienzan a abrirse, y en breve, sus frutos, harán compañía a las bellotas de encinas y robles que reposan en la pinaza del camino. También las primeras setas asoman aquí y allá... Tímidamente, árboles y entorno, inician su muda anual del verde al amarillo y al dorado rojizo de las vides despojadas de sus racimos. Por un momento, se transporta a entrañables recuerdos de la vendimia en la aldea de su infancia.

El pastor con el que conversa a menudo, la saca de su ensimismamiento. Esta tarde parece no tener tiempo de charleta. Sólo un breve saludo para advertirla e instarla a bajar rápido hacia el pueblo y evitar así  la niebla cerrada más propia de la próxima estación, que se acerca veloz, pero que termina por atraparla igualmente a medio camino.

Y a medida que el horizonte y la senda se desdibujan en la espesa bruma, la abducción profunda del bosque con sus presencias, aparecen para vaciarla de cualquier cosa que no pertenezca a ese ámbito mágico que siempre resulta de la naturaleza en soledad.
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martes, 20 de agosto de 2013

En subjuntivo...

                                               
                                                           Imagen de la Mirada de cristal
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""Somos parte del pasado, como lo somos del futuro. Hay un punto en el ser que se repite… quizás sólo seamos clones de un mismo yo y la cuestión esté solamente en tomar conciencia de ser eslabones de una cadena interminable… "

                                                              Luisa Arellano
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El mimbre de la desvencijada mecedora gruñe al menor movimiento, rescatándola de ese tiempo remoto al que la ha transportado la historia que aún reposa en su regazo. Por la ventana, se tamiza un sol oblicuo con la promesa de un bello crepúsculo. Siguiendo ese rastro, abandona la lectura para salir al exterior. Y al tiempo que la luz diurna se esconde tras la montaña, una luna grandota, que de pronto le parece una extraña,  asoma descarada tras una nube, bañando de luz su acogedora soledad y la noche incipiente.

Está como entre dos sueños… lo leído y lo vivido forman una singular amalgama de vivencias y recuerdos que se abren en su cabeza de muchas formas diferentes. Tiene la sensación de haber transitado por la penumbra de otras vidas que ya dejó atrás… Es como si de nuevo, algunos de esos viejos itinerarios posibles, descartados… se brindasen a ser recorridos de nuevo. Pero no.

Leer, es como revolver en otras vidas… que por uno de esos extraños ¿azares? de un supuesto destino, siempre nos lleva un poco o un mucho a la propia. Una terapia de observación incruenta, a la que nos sometemos de forma voluntaria, porque no es lo mismo indagar en nuestros sentimientos presentes o pasados… por comparación o paralelismo, que hacerlo en presente y primera persona.

Mientras oscurece, piensa que la vida… es aquí y ahora,  pero también , ese balbucir del subjuntivo… con sus dudas posibilidades y deseos, cumplidos o no… que nos acompañan y abandonan a lo largo del camino y sin los que nada... sería lo mismo.

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lunes, 29 de julio de 2013

A los que están y a los que se fueron...

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Del 2008 hasta aquí, cinco largos años han pasado por este blog. En ellos, muchos y diversos acontecimientos han sucedido en el mundo, en ‘La mirada de cristal’ e incluso a una servidora. Pero aunque a momentos haya sido… o sea… a trancas y barrancas, aquí seguimos todos.

De la actualidad que nos ha tocado vivir, con mayor o menor fortuna, he ido dando razón puntualmente en alguna entrada. Un repaso somero de las mismas, daría como resultado una visión personal  más bien triste o demasiado visceral, pero es que no son motivos lo que falta, para que nos hiervan las meninges de indignación, hasta de rabia. En todo caso, la situación actual, no da para mejorar ni siquiera un gramo mi natural escepticismo. De hecho, estoy segura, de que de alguna forma en estos últimos días, los malhadados sucesos ocurridos en mi querido terruño, nos mantienen a  todos,  un poco de luto.

Pero nunca ha sido este espacio, una bitácora dedicada a la actualidad política o social. Aquí, la mayor parte de las veces se ha tocado y se toca en otro ritmo. Una cadencia que ha sufrido el lógico desgaste de los años y también los vaivenes de las modas virtuales. Medios como Facebook o Twitter, de una inmediatez y cercanía mucho más palpables, han restado lo suyo a esta especie de cuadernos, quizás más profundos pero  a la vez mucho más distantes. De que el fenómeno blogger está a la baja, dan testimonio entre otros, mi modesto blogroll, lleno de cierres y abandonos… lo que ha ido repercutiendo poco a poco en un acusado descenso de comentarios. Y si a ello le sumo, que son muy pocas ya, las veces que visito nuevos lugares... el resultado es el que es. Pero aún así, me satisface comprobar que las escasas nuevas incorporaciones siguen siendo tan ‘de luxe’, como las más veteranas de este espacio.

Sobre esa disminución diré, que  habida cuenta de que  en su día decidí contestar a todos cuantos tuvieseis a bien regalarme vuestras palabras, por momentos, esa merma de apostillas, más que onerosa, ha representado una cierta liviandad en el tiempo dedicado a tal menester y me ha permitido contestaros ‘mejor y más rápido’ a los que aún me resistís.  Lo que no es óbice, para que siga echando de menos a muchos de cuantos han sido parte activa y habitual de La mirada de cristal. Tanto es así, que a la mayoría, a pesar de haber desaparecido de sus espacios tiempo ha, les sigo manteniendo entre mis enlaces. Y aunque algunos de esos ‘desaparecidos’ hayáis pasado a mi cotidianidad a través de otros medios más personales, incluyendo en ellos, la desvirtualización, no dejo de considerar una pérdida esas otras ausencias de los que volaron un día sin más.

Asimismo, quiero añadir, que escribir como pasatiempo o como necesidad vital, ambas cosas se integran y se confunden la una en la otra.  En mi caso, y estoy segura de que también  en el de muchos otros, representa una evidente y valiosa –construcción- de ese ‘yo’ que tantas veces nos negamos… ¿o nos es negado…? en la realidad ordinaria que nos concierne. Porque más allá de la calidad, la creación... y escribir está en esa categoría, nos sitúa en una zona ‘fuera de límites’ que nos ayuda, incluso obliga… a conocer y profundizar en nuestra auténtica naturaleza, reforzando y enriqueciendo nuestra libertad y autoestima para acceder a otras realidades posibles de nuestros itinerarios vitales. En todo caso, siempre, toda una revelación a la que vosotros no sois ajenos.

Por todo ello y mucho más, desde aquí, aprovecho este quinto aniversario, para daros de nuevo las gracias más sinceras,  absolutamente a todos por el regalo de vuestra presencia.

domingo, 14 de julio de 2013

Tiempo de cosecha

                                                      Imagen de La Mirada de cristal
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                                                                   A mi madre
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Siempre pensé que tu huella en mí, no iba más allá del rastro de una nube en un cielo de final de estío. Curioso, como en diferentes épocas, rozamos los mismos tiempos.

Y también ellas. Las cuatro, mónadas de fruta madura e indivisible, como  un hechizo de causalidad.

Sin embargo, nunca se dio la semejanza, ni siquiera la exterior. Somos… éramos… fuimos…  tan distintas...

Como no serlo, si todo un Océano de tiempo y geografía nos enajenó a la una de la otra. Y para cuando las aguas se abrieron, ya no era tiempo de comunión...

Pero en este tiempo de cosecha fuera de plazo, vuela el talismán tardío de tu generosidad, que recolectamos en este sereno viento de paz y  tolerancia que nos ampara al recordarte. Porque, eso, me lo enseñaste tú y tu difícil peripecia, más que ningún otro/a. Y vives en nosotras. Las cinco. Sí, en ella, también.

Y como a ti, me gusta leer, la soledad y casi cualquier música mientras me pierdo en lejanos sueños.

Hoy, me has sobresaltado cuando te he encontrado en esa foto.


Era yo.

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